Páginas vistas en total

miércoles, 20 de agosto de 2014

Papá

Palabras dichas durante el funeral de Carlos Fernández Bonilla. 

¿Cómo definir en pocas palabras a un hombre que dejó su huella tan profundamente en nosotros como mi padre Carlos Fernández Bonilla,  sin correr el riesgo de obviar alguna de sus múltiples cualidades? Podrán pensar que siendo su hijo me resulta sencillo pero nada más lejano de la realidad. Los hijos somos simplemente el espejo deformado y alimentado de los sueños de nuestros progenitores, quienes vuelcan, sin siquiera imaginarlo,  en ellos  todas sus ambiciones, miedos  y esperanzas que habrán de forjar seres igualmente complejos a ellos y que pasarán las mismas inquietudes a su futura descendencia.

Las personas somos como rompecabezas, o mejor aún, como un crisol de mil colores siempre reflejando diferentes tonalidades de acuerdo a su entorno. Podría hablar de Calicho, sobrenombre cariñoso de papá, en su faceta paterna pero ustedes ya tienen una imagen establecida buena o mala de él. Muchos recuerdos, risas y momentos difíciles vividos con él a lo largo de 75 casi 76  años en que nos acompañó en este peregrinar finito que es la vida. Su imagen no es solo la de padre sino la de amigo, hermano, esposo, jefe, hijo, enemigo, compañero de mil batallas, familiar o implacable periodista. Reducirlo a solamente a una faceta no sería solo injusto con ustedes sino con su memoria.

La mejor opción, es entonces, intentar hablar de él a un público invisible que supongamos nunca tuvo el placer de conocerlo. Podríamos empezar definiéndolo como un hombre no muy alto, de ojos claros y un pequeño bigote que se convirtió en su  marca de personalidad.

Lo primero que podríamos resaltar de él fue su pasión. Mi papá fue un hombre cuya pasión desbordaba por sus poros, pasión por el periodismo, por los excesos, por las ideologías, por el fragor de la batalla intelectual, por sus convicciones, por las personas que quería sin importar si estaba o no acertado.

Alguna vez me contó que le ofrecieron ser juez a lo que declino porque estaba convencido que de haber aceptado habría sacado de la cárcel a cualquier amigo suyo así hubiera sido el mayor criminal de la historia y de haber condenado a cadena perpetua a cualquier inocente por el simple hecho de caerle mal.

La misma se demuestra con los múltiples periódicos que fundo a lo largo de su vida, se me ocurren ahora los nombres de Bitácora o Clarines y Timbales (el único periódico taurino que, en sus palabras, circulaba el 1 de enero),  los cuales nunca le dieron riqueza o fama sino que simplemente fueron producto de su frenetismo, la locura de emprender una aventura cual Quijote embistiendo  molinos de viento.

Podría también hablar de su generosidad. Quienes tuvieron la fortuna de conocerlo saben de lo que hablo. Mi papá fue un hombre sumamente desprendido de los bienes materiales, quizá demasiado, mientras vivió en Miami su casa fue el hogar de muchas personas que no tenían a quien más recurrir o donde llegar. El bienestar económico nunca fue su meta final anteponiendo palabras como amistad o lealtad a incluso su propio bienestar. En muchas ocasiones se equivocó, es cierto, y depositó la confianza en gente que nunca fue digna de tanto, pero eso es, desde luego, harina de otro costal.

También podría mencionar su sentido del humor. Era un mamagallista terrible , muchas veces incorregible y algunas francamente pasado, como lo evidencian muchos apodos y frases que le endilgaba tanto a amigos como enemigos o anécdotas que en sus últimos años repetía y repetía sin parar como caja de resonancia ante lo cual uno no podía sino reírse con él a pesar de haber oído la misma historia más de cien veces.

Debo ahora hablar de sus errores. Me rehúso completamente a decir que no hay muerto malo o difunto sin mácula. Creo que no mencionar los defectos de una persona que nos deja es de una hipocresía inconmensurable ya que todos estamos llenos de luces y de sombras y obviar esta faceta es eliminar de tajo la humanidad que tenemos.

Si hablamos de mi papá podríamos decir que sus principales defectos fueron el orgullo y la terquedad. No fue culpa suya únicamente, siendo descendiente del ‘Bonillato’, un reconocido apellido que ayudó a transformar a Cali de un pueblo a una reconocida ciudad, era poco más que inevitable.
Sí, era orgulloso y  aún más terco. Se guiaba por su parecer a pesar de ganarse muchos enemigos por ello, muchas veces incluso no oía consejos de las personas que más lo queríamos. Alguna vez mi abuela me dijo que si no hubiera sido por eso podría incluso haber sido alcalde de Cali y no podría más que estar de acuerdo con ello. Éste lo guio en más de una ocasión en peleas sin sentido y de antemano perdidas simplemente por el hecho de querer  ser el vencedor.

Aun así, fue un hombre libre. Muchas veces me repitió a través de cartas (si lo conocieron sabían de su afición desmedida por las cartas, los discursos y las tarjetas de navidad) que cada uno es el arquitecto de su destino y él construyo paso a paso, ladrillo a ladrillo, bueno o malo. Nunca en las muchas charlas que tuvimos manifestó algún arrepentimiento por la vida que había llevado (a excepción de aquella ocasión que rechazó una notaría, “ es que mijo –me decía- yo no servía para estar echando firmas todo el día pero si hubiera sabido que por cada firma iba a ganar plata no lo hubiera dudado” )  ¿Y qué es la vida sino hacer aquello que queremos a sabiendas que podemos estar equivocados pero avanzamos hacia el pelotón de fusilamiento con la frente en alto?

Esta terquedad y rebeldía se puede ver incluso en el último momento de su vida, cuando viendo que los males y las enfermedades empezaban a reclamar un cuerpo que le dio demasiado gusto a los placeres decidió morirse de manera súbita, rápida e indolora en lugar de esperar al lento y natural deterioro al que estaba destinado. Chúpate esa, parca.

Al principio de este texto prometí no hablar de su faceta de padre pero quisiera rememorar una pequeña anécdota para reflejar lo mucho que significó mi papá y lo importante de sus enseñanzas para mí. A mediados de los 90 siendo un joven estudiante quería comprarme un supernintendo, él  se negó a dármelo y me obligó a trabajar por él. En esa época era director de la Biblioteca Departamental del Valle y me dijo que si lo quería tener debía ganarlo. Me puso en nómina de la institución y trabajé fuertemente duramente mis vacaciones en diferentes departamentos para lograrlo. A fin de mes debía formarme con el resto de empleados y reclamar mi sueldo con el cual pude obtener el tan apreciado objeto. Hace un par de años supe que mi grandioso sueldo era apenas un descuento que él hacía del suyo y que él me daba de su plata, pero simplemente quería que viera lo valioso que era trabajar  e interactuar con las demás personas.

Ese era mi padre. En estos momentos se entrecruzan en mi memoria cientos de recuerdos. Él con su mameluco horrible azul, con su corbata con figuras de dólar, esos ridículos corbatines  o  esa boina negra que se le veía tan bien, completamente orgulloso de mi grado o de la valentía de mi hermana por haberse ido al extranjero y haber pesar de los miles de obstáculos que habían en torno a ella. Me parece escuchar su voz o risa en un espacio muerto que nunca más habré de escuchar. Todo lo que soy o lo que llegaré a ser se lo debo a él y a mi madre, y me parece que a pesar de haber cumplido su ciclo en la tierra, de saber que está descansando en un lugar mucho mejor que este, de obtener la paz por tanto tiempo anhelada sé que lo extrañaré hasta el día en que muera.

Muchas gracias por todo papá.

Te quiero mucho.





miércoles, 2 de julio de 2014

Fraude Santuno

Nos declaramos en contra del presi ‘JuanPa’ y su reelección. Durante su discurso de victoria el presidente- presidente le dio las gracias  a Vargas Lloras, al Polo, a Doña Mechas (falta ver si le da la casa aquella o la va a mandar a comer lo mismo que a la sobrina), a Petro, a Clara, a Gaviria, a Gabo, a Falcao, e inclusive le agradeció a un par de transeúntes desprevenidos  que pasaban por la campaña en medio del discurso pero, ¡No le agradeció a El Gato!  Se le olvido al encopetado mandatario al cuadrado, que este diario ha sido su bastión político en el Valle y que la muenda que le propinó a Zurriaga acá no se le debió a los gamonales  sino a este felino rotativo que tan olímpicamente despreció.

Por esta razón nos permitimos apoyar al expresi Uribe quien de la manera más educada, correcta y comedida expresó que Juanpa se había robado las elecciones cual político, finalizando su arenga diciendo que si no le creían les daba en la cara m……

Dado que el amable opositor no cree en las instituciones a las que no respetó durante su  mandato, nos permitimos compartirles sus declaraciones –sin pruebas por el momento, que ya las presentará después- de por qué Santos hurtó las elecciones cual vil Roy.

1.)  Ausencia de la cara de Uribe en el tarjetón electoral: “Hijitos, como no van a poner mi cara en el tarjetón, más de un pobre cristiano al no ver mi divino rostro no habrá sabido a cuál de las dos marionetas que tenía en la contienda debía elegir. Robo, robo, robo, si hubiera sido una elección correcta habrían puesto mi efigie al lado de Zurriaga, mejor aún, habrían quitado a los dos candidatos y dejado sólo mi mano dura y corazón grande.

2.)  Los votos de Antioquía no contaban el doble: “ Me parece el colmo que los votos de mi bella Antioquia no hayan valido el doble o triple. Si se fijan el Nacional quedó campeón, Juanes, Aristizabal, Natalia París, el Bolillo y la bandeja paisa son de acá, al igual que la feria de las flores y no me dejaron sembrar la florecita del Uribismo en el país ¡Trampa! ¡Robo! Lina, traígame una botella de valeriana para los nervios…”

3.)  La foto de JuanPa no tenía cuernos, ni cola ni boina chavista: “Como saben ese Santos, no es ningún Santos de mi devoción sino más bien el representante del comunismo ateo castrochavista y no ha sido bendecido por el Papa Francisco , ni por el representante de Dios en Colombia, su excelencia Ordóñez I, por lo que no es justo que su foto no haya estado adornado con unos cuernos como los que le puso al Uribismo o un rabo de paja como el que tiene para que todos viera que de Santo no tiene ni el nombre.

4.)  Organizar elecciones después del partido de la selección Colombia: “No puede ser que se organice la segunda vuelta después de la victoria del combinado patrio. Los colombianos votaron borrachos y enguayabados por Santos, ya que si hubieran estado en su sano juicio el ganador no habría sido ni JuanPa ni Zurriaga sino Pokerman.

5.)  “….¡Traidores!, ¡trampa!, ¡Ladrones!  todo esto es  conspiración de las Far, de Chávez,  Correa, Evo, Maduro, Pacheco,  Piedad Córdoba,  Robledo, Daniel Coronel, Petro, el Eln, los Santos (Menos Pachito), El Espectador, Rcn, Caracol, El Gato, la Emisora Mariana, El Minuto de Dios, el Boletín del Consumidor…pero ya verán, volveremos y venceremos , ya verán que mis tres huevitos regresarán….ay José Obdulio, ensílleme un caballito a ver si se me pasa esta pena tan grande”.



 Nota Publicada en el periódico EL GATO, el mejor diario de humor del mundo y sus contornos.



martes, 24 de junio de 2014

Empezar de nuevo


 Desde que terminé mi novela no he podido escribir de nuevo. Es decir, he hecho un par de artículos para El Gato, el periódico humorístico donde colaboro con alguna frecuencia, y he escrito uno que otro relato breve –tal vez uno o dos, no más- pero no he sido capaz de ponerme de ponerme activo con toda la seriedad del caso en una nueva historia que absorba todas mis fuerzas y me haga escribir como endemoniado.

Me pregunto si para el resto de los escritores es algo normal: Stephen King escribe anualmente una novela o dos pero también conozco casos de novelistas quienes solo tienen una obra durante toda su vida o algunos que dejan pasar meses e incluso años para finalizar, o por lo menos empezar una nueva obra.

Debo confesar que ese escenario me aterra. Me refiero a haber escrito todo lo que tenía que decir, plasmado todos mis fantasmas en unas pocas páginas y no tener la habilidad de sumergirme de nuevo en otra historia. Es cierto que he tenido varias ideas que han rondado mi cabeza por días e incluso semanas. Llegan de manera silenciosa y de un momento a otro me encuentro fantaseando con ellas, soñando despierto con las posibilidades que tendrían si decidiera trabajar en ellas, estoy convencido que podrían tener una  buena posibilidad, pero llegado el momento apropiado, el de la hoja en blanco, no he podido concretarlas, es como si un ‘algo’ agarrotara mi manos y mis ideas e impidiera que me pusiera manos en la obra con ella. Naturalmente esas ideas mueren antes de nacer y abandonan mi cabeza con la misma rapidez con que llegan.

Rabia, mi novela, es un texto bastante pesado, tiene demasiadas cosas oscuras, muchas escenas donde el sexo es usado como una herramienta para olvidar o castigar, otras que tienen demasiada violencia, Ultraviolencia como diría Alex de Large de La naranja mecánica. Es cierto que necesitaba escribirla, que en cierto sentido me sirvió como catarsis para una época muy importante de mi vida que se ha extinguido para siempre y que una parte de mí se divirtió mucho escribiéndola, en especial las partes más decadentes y terribles, pero debo reconocer que escribirla y releeerla una y otra vez me ha dejado agotado, un poco exhausto como si hubiera vaciado gran parte de mis sesos en las páginas diligenciadas.

Cuenta Stephen King que después del accidente que casi le costó la vida, no era capaz de escribir. Dedicaba toda su energía a recuperarse y no fue sino hasta que su esposa Tabitha prácticamente lo empujara hasta su despacho y obligara a retomar su trabajo que redescubrió el placer que sentía en tejer historias. Al principio salían relatos flojos, páginas aún peores, pero conforme pasaba el tiempo y escribía con mayor frecuencia sentía retomar ese ritmo que lo hacía sentir bien consigo mismo.

En estos momentos, tengo una historia que empecé hace un par de años rondándome una y otra vez la cabeza, tengo un buen presentimiento sobre ella, además me ayudaría a cambiar el registro y aventurarme en algo menos duro, sé que debo retomarla, pocas cosas se comparan a la emoción de estar escribiendo en la madrugada de manera frenética, con los muertos y las musas susurrándote a los oídos mientras la ciudad duerme. Debo empezar, se requiere disciplina y orden pero sé que una vez lo haga me embarcaré irremediablemente en una nueva aventura. Sólo debo iniciar y las palabras irán llegando. Una a una.





lunes, 2 de junio de 2014

Duerme


Relato inspirado en la novela After Dark de Haruki Murakami

-Por supuesto –responde Takahashi-. Claro que puede. Pero lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo. A veces pasa.

After Dark, Hm.

Y llegará el momento en que me dirás una vez más ‘quiero dormir’, dejarás un vaso con agua encima del nochero, te quitarás la ropa del trabajo y pondrás una más cómoda, mirarás a través de tu ventana esa ciudad nocturna y oscura que se extiende a través de inimaginables luces, bombillos y faroles de esta ciudad caótica donde cada una de ellas esconde una historia, un secreto por resolver.

No esperarás hasta las primeras luces del amanecer, con pasos tambaleantes te dirigirás a la cama y caerás rendida agotada por el peso de los secretos, los enigmas y una vida que a pesar del poco tiempo te parecerá dolorosamente eterna. Te veré a lo lejos con mirada condescendiente, un poco desesperada y ansiosa mientras te encaminas a la cita por tanto tiempo deseada.

Te estirarás como un gato y mirarás un rato al techo, a ese bombillo que ya no te contempla de manera titilante pues está apagado. Pensarás en todo y en nada mientras tus ojos se van cerrando, la boca distensionando y entregando a la placidez a la que tu cuerpo ya ha sucumbido.

A lo lejos contemplo tu cuerpo semidesnudo que ya cubren las sabanas, el calor que compartes con ellas mientras te volteas y abrazas una almohada. Sigo en el marco de la ventana, contemplando a lo alto, el cielo estrellado, y abajo la ciudad que tiene la vida propia que le otorga las prostitutas, los jugadores, los mendigos, los proscritos de la vida diurna, esplendorosa y lúcida.

Ahora duermes, es difícil saber si lo haces o si has muerto, es tan leve tu respiración que podría parecer que estés en un estado catatónico. Es posible que así sea. Me levantó y en puntas de pies para no hacer ruido voy hasta donde estás, sigues viva, tu pelo negro y largo cae como cascada por encima de la cama blanca haciendo un contraste hermoso, tengo ganas de acariciarte la cabeza como he hecho tantas veces pero esta vez no lo consigo, me siento como un intruso en un ritual al que no soy bienvenido; tienes facciones de  paz y serenidad que nunca posees cuando estás despierta, aunque murmuras pequeñas y pocas palabras que no soy capaz de descifrar, quizá un recuerdo de la niñez, viajes o un amor por el cual aún suspiras y que es protagonista de tus sueños.

Enciendo un cigarrillo y me dirijo nuevamente a la ventana para no incomodarte con el humo o el olor a nicotina. De las cosas que más disfruto al compartir tu compañía en las noches es el momento en que duermes, es uno de los pocos momentos de débil comunión que tenemos, tú la bella durmiente que no ansía un beso para despertar y yo el centinela insomne que resguardo tu sueño de los fantasmas del pasado.
.
Mientras consumo el pitillo y el humo se confunde con la oscuridad,  afuera la noche sigue su curso endemoniado, esta es la hora donde los ríos de alcohol, sangre y semen se confunden en las cloacas, pero también es el momento mágico donde cualquier cosa puede pasar: Un par de estudiantes caminando por las calles alimentando gatos famélicos mientras hablan de esto y lo otro, un oficinista que mata el tiempo trabajando hasta la madrugada con pausas para ir a un motel y golpear a una prostituta a placer, un taxista que da vueltas por la urbe una y otra vez, cientos de historias que se cruzan y se deshacen como el hilo de una madeja.

A punto de terminar el cigarrillo sigo mirándote y me doy cuenta que es ahora el instante en el que nos mostramos tal como somos, sin necesidad de máscaras o alcohol para desinhibirnos. Dejo de ser el hombre que habla hasta por los codos, de proyectar la imagen de bufón buscando que lo quieran y muestro mi verdadera esencia, callada y nostálgica, mientras que  tú, por primera vez, dejas de erigir fortalezas de silencio y apatía en torno tuyo para revelarte de manera vulnerablemente tierna en donde cualquier hombre podría quedarse a tu lado hasta el final de los tiempos.

Ahora tu boca se cierra un poco y da la impresión de formar una ‘o’ silenciosa. Podría acercarme, meterme debajo de las cobijas, abrazarte y  robarle un poco de la calidez que compartes con ellas pero no lo hago. Ahora le perteneces a la noche, al reino de las tinieblas y el reposo sin fatiga, este es tu mundo, la verdadera esencia de tu ser y no hay espacio para mí. En su lugar te sigo admirando y prendiendo un nuevo cigarrillo con la esperanza de disolverme al igual que el humo que expulso de tu boca.

Amanece en  la ciudad y los rayos de sol se meten por toda la casa a excepción de tu cama que parece ser territorio de nadie.  Me pongo los zapatos, te dirijo una nueva mirada y salgo de tu apartamento con las luces del nuevo día mientras tú sigues durmiendo.


Duerme.

martes, 27 de mayo de 2014

Elecciones 2014 (Segunda vuelta)


Miedo. Esa es la palabra que define el ambiente del país en los últimos tiempos y el principal argumento que usan nuestros corruptos e ineptos políticos para dirigir los hilos de la nación.

Como sabrán, las elecciones presidenciales se definirán en segunda vuelta el próximo 15 de junio y la situación no podría estar peor, ambos candidatos han demostrado, con creces, su incapacidad para dirigir el país pero por desgracia para todos, toca elegir a uno para hacerlo.

De un lado, está el presidente Juan Manuel Santos quien se queja ahora de la campaña sucia de su rival cuando él mismo uso muchas de sus tácticas hace cuatro años contra el entonces candidato Antanas Mockus. El juego sucio no es extraño para él, quien empleando al siniestro JJ Rendón no dudo un solo segundo en vilipendear a su rival, llegando incluso a la bajeza de apelar a la enfermedad del otro para ganar votos.

No nos digamos mentiras,  más de uno se sorprendió cuando al llegar a la Casa de Nariño, Santos impuso su propia política y traicionó la macabra ideología de su hasta entonces jefe Álvaro Uribe Vélez, y  sin embargo, su gobierno ha sido el de los espejismos, las propuestas  que no se cumplen, las palabras bonitas pero vacías y la obsesión casi enfermiza por figurar en los libros como el hombre que logró la paz en Colombia.

Es Santos un jugador de póker, astuto, callado, que se mueve a conveniencia, al que sólo le importa beneficiar a sus amigos y el resto de la gente,  como los campesinos y sus justos reclamos, esos que en sus palabras “no existen”,  no sirven para otra cosa más que darle los votos que ahora anda buscando tan desesperadamente.

Su gestión ha sido tan triste que ni siquiera siendo presidente y teniendo a su disposición la maquinaria del estado pudo lograr liderar la primera vuelta y logró apenas un triste 25%, cifra que refleja un resentimiento, un disgusto de la población quien no se siente identificada por su pobre gestión.

Por el otro lado está Uribe. No usemos eufemismos ni nos engañemos, Óscar Iván Zuluaga no cuenta para nada, es simplemente un médium que obedece la voluntad de un patrón. Basta mirar la transmisión del discurso de victoria de Zuluaga: En una pantalla doble se mostró, por un lado al candidato leyendo –porque ni siquiera es capaz de hacer sus propios discursos- un texto escrito seguramente por Uribe y en la otra se mostraba al expresidente desde sus cuarteles en Antioquia analizando la situación, su semblante era sereno, pensativo pero con la soberbia de un pequeño emperador que ve cumplidos sus designios al pie de la letra.

Álvaro Uribe Vélez es para mí uno de los hombres que más daño le ha hecho al país en los últimos años.  Su bandera es el autoritarismo, el engaño, la mentira y la corrupción. Con tal de lograr sus objetivos es capaz incluso de cambiar la ley. Lo grave no es ni siquiera él, sino su política de ‘todo vale’, de  ‘el fin justifica los medios’. Casi treinta años atrás, otro hombre impuso la misma ideología corrompiendo y pervirtiendo todos los estamentos de la sociedad y sus consecuencias, a casi veintiún años de su muerte, aún  las seguimos padeciendo. Su nombre era Pablo Escobar Gaviria.

Tanto Santos como Zuluaga esgrimen la paz como caballo de batalla y mientras uno  dice querer hacer la paz, el otro no duda en usar el miedo y crear la necesidad de la guerra para ganar las elecciones.

Seré sincero: No creo en el proceso de paz que se está llevando a cabo en la Habana. No porque creo que sea improbable que se firme, es posible que así sea, sin embargo, eso no traerá la tan anhelada paz. Simplemente será el desmonte de viejos guerrilleros y el ascenso de otros quienes irán a parar a bandas criminales y narcotraficantes donde seguirán sembrando el terror. Para lograr la paz se requieren cambios sociales, reformas agrícolas y educativas gigantescas que requerirán muchos años y muchas generaciones y que a ningún político le interesa  iniciar.

Pero tampoco creo en la fórmula Uribe. Incitar la violencia no resolvió nada el siglo pasado y no lo hará éste.  Ni siquiera el expresidente fue tan bueno en la guerra como él mismo lo pregona a los cuatro vientos  o si no ¿Por qué se tuvieron que asesinar a jóvenes campesinos para hacerlos pasar como guerrilleros?

¿Qué hacer entonces? Si bien me parece que Santos no ha desempeñado un buen papel, ha tenido también ciertos aciertos. Como dije anteriormente, no creo en los diálogos de La Habana pero no puedo negar que es algo bueno que se cambien las balas por ideas –sin llegar al extremo patético de Pastrana que regaló todo el país a las Farc-.  Volver a Uribe sería nefasto para el país, se volverían a las épocas del terror, de no hablar en voz alta, de los peores escándalos de corrupción en el país, los jóvenes asesinados y camuflados como guerrilleros, de cambiar la ley al antojo y volver a una época de polarización y miedo. 


El próximo domingo 15 de junio, acudiré a la urna y votaré muy a mi pesar por Santos, no lo hago por él, ni porque crea en que pueda  mejorar el país o lograr la paz, lo haré en contra de un pensamiento, un hombre y una  ideología  que sólo puede traer muerte y destrucción para el país. 

viernes, 23 de mayo de 2014

Y se vinieron las elecciones….

Por: El gato bandido

Eventos que se realizan cada cuatro años como el Mundial de Fútbol o los Juegos Olímpicos palidecen ante el más divertido, caótico, desastroso e inhumano certamen que reúne a la sociedad colombiana, me refiero, como no, a ese circo que son las elecciones que cada cierto tiempo debe padecer el país para elegir el inepto de turno.

No nos digamos mentiras: Hay que ser muy loco, muy bobo o muy malo para querer ser el nuevo residente de la Casa de Nariño. Sin embargo, siempre habrá personajes que estarán dispuestos a todo por ser el colombiano al que más se le recuerde su señora madre por los próximos años.

Este felino rotativo ha conocido de fuente fidedigna algunas de las labores que estos candid(os)atos están desempeñado con tal de ocupar este para nada prestigioso cargo.



Santos baja estratos
Consciente de su imagen de aristócrata proveniente de la alcurnia rola, el presi Santos quiere proyectar una diferente. Para ello ha decidido untarse de pueblo. El primer paso fue dormir en una casa de interés social y levantarse al otro día en calzoncillos, despelucado y sin nada que comer.  Nos cuentan que su ambición no se quedará allí, algunos de sus próximos proyectos será jugar tejo y tomar pola hasta quedar jetiado,  nutrirse a punto de chunchulo, bofé y morcilla (para lo cual contará con la asesoría de Angelino) y subir de rodillas a Monserrate a ver si se le cumple el milagrito de la reelección.





Vargas Lleras le da duro al ‘perreo’
Cansado de ser considerado como un tipo serio, hosco, irascible y fumador (que es verdad pero nosotros no lo hemos dicho) el vice del Presi Santos, German Vargas Lleras, quiere mostrar que es un vacan, un tipo divertido. Para ello quiere azotar baldosa y ponerse a tono con lo último en música y para eso ¿qué mejor que hacerlo a ritmo de reguetón? Por eso Lleras ahora no pierde oportunidad de darle al perreo, al sandungueo y el reguleo, a lo único que no le ha jalado es a imponer el tema musical ‘el serrucho’ como himno de campaña pues no quieren que piensen que ese será el lema de su gobierno.





Oscar Iván el ‘Munster’ favorito
No nos digamos mentiras, aparte de ser el candidato de Uribe nadie sabe qué otro mérito tiene Óscar Iván Zuluaga, es por eso y dado su parecido al abuelo Drácula de la famosa serie ‘Los Munster’,  ha optado por querer parecerse al máximo al chupasangre y aspira heredar por lo menos un poquito del carisma de dicho muñecajo. Para lograr su objetivo ha decidido salir a hacer campaña ataviado con las vestimentas de dicho personaje, afilarse los colmillos y hasta ha llegado al extremo de querer cambiar el nombre de su tierra natal Pensilvania (Caldas) por el de Transilvania (Rumania)





Uribe se tira al agua
Mientras su protegido anda cual conde en pena en busca de voticos, el dueño de los tres huevitos, está lanzándose  en cuanta piscina, tobogán, acuaparque de la caña y charco vea, con tal de estar listo cuando llegue el momento en que cambie una vez más la constitución para echarse al agua con sus aspiraciones presidenciales.
                                                                                                                

Peñalosa, el bolardo
A falta de recursos, el antiguo alcalde de Bogotá apela al recuerdo y está pintando todos los bolardos que el instaló en la capital con su cara para lograr recordación y que cuando llegue el momento de las elecciones hacer que el electorado lleve ‘un bolardo’ en su corazón…y en las urnas

De igual manera tenemos noticias que la candidata por el Polo está haciendo una cartilla de quinientas páginas diciendo que la opción es CLARA y aCLARAndo que ella no tiene que ver nada ni con Lucho Garzón, Samuelito Moreno o Petro que tantas ‘travesuras’ han hecho en Bogotá.


Para finalizar sabemos que Marta Lucía Ramírez está practicando cómo pedirle al nuevo presidente cupos para ella y la bancada conservadora.



Nota aparecida en el periódico humorístico El Gato, el mejor rotativo del mundo y sus contornos...

martes, 20 de mayo de 2014

Corregir una novela


Las comas son como sanguijuelas, condenadas y malditas, quienes con su pequeña cola lo único que buscan es entorpecer el texto, hacerlo más lento y farragoso. Su uso puede dictaminar el éxito o fracaso de un párrafo, eso por no hablar de un punto mal ubicado,  dos puntos que sobran o un punto y coma que pueden ser o punto o coma pero no ambos y que puede alejarte de tu objetivo final con una facilidad que es difícil de creer.

Finalmente, después de nueve meses, he terminado de corregir mi novela. La dejé descansar, la imprimí y empecé a releerla, día tras día, noche tras noche –a veces hasta la madrugada- en voz alta y con un lapicero negro al lado que cumplía la labor de guillotina verbal, descabezando aquello que estuviera de más.

Les  confieso que es una labor horrible. Si escribirla es exprimir el alma en busca de una historia y unos personajes que valieran la pena, corregirla es tomar tu cerebro y exprimirlo hasta la última gota en busca del más mínimo error, revisar con lupa que cada una de las frases escritas tenga sentido (y para una persona tan instintiva como yo, que escribo a toda carrera frases que muchas veces no recuerdo, es un verdadero suplicio) y empezar a tachar. Eliminas con la eficiencia de un asesino profesional signos de puntuación, frases y párrafos enteros que entorpecen tu narración; a veces, lo haces con lágrimas en los ojos, pues sabes que esas líneas que quedaron –a tu parecer- fantásticas no tienen cabida en el producto final y empiezas.

Quitas letras, signos de puntuación, ideas, personajes, en la corrección te sientes tentado incluso a corregir ciertas historias, pero te muerdes los nudillos porque sabes que no es lo correcto, que la parte de la inspiración ya ha terminado y ahora sólo queda desempeñar el rol de carnicero y terminar de desmembrar y volver a unir los fragmentos de esa historia que escribiste con la ansiedad de un niño.

Y lees y relees y en algún momento sientes que es la peor bazofia que nadie pudo haber escrito jamás, que ninguno de los grandes escritores que admiraste habría escrito algo tan mediocre ni siquiera en sus peores años y nunca te sientes tan tentado de tirar ese manuscrito a la cesta de la basura como en ese momento,  porque ¿quién en su sano juicio leería una historia como esa hasta el final? Y miras esas pobres páginas rayadas, simple reflejo de un escritor, de sus sentimientos, su soledad y sus demonios y una voz te dice que a pesar de todo, los miedos, el temor de no lograr que nadie se emocione ante lo que hiciste, las letras olvidadas, se debe seguir, solamente por terquedad, con la testarudez de un toro de lidia, porque pase lo que pase, terminaste la historia y es la tuya.

Terminé Rabia y a pesar que en muchas ocasiones llegué a odiar mi creación, quise quemarla y más de una vez me pregunté cómo pude gastar dos años de mi vida dedicado a este proyecto, proseguí porque no tenía otra alternativa. ¿Es una mala o buena historia,  está bien o mal escrita? No lo sé, en este momento no importa verdaderamente, lo relevante es que, a pesar de todo, la acabé y siento que me quitaran un peso gigante de encima, la catarsis está hecha y la novela es ahora simplemente un fantasma incapaz de asustar a nadie, pero debía terminarla, darle ese punto final que me permitiera seguir con mi vida y ponerme a la caza de nuevas historias por escribir. Y les garantizo que hay muchas que espero poder plasmarlas en un papel.


Ahora solamente queda el seguir escribiendo y el largo peregrinar de esta novela finalizada por editoriales y concursos, quizá algún día valga la pena, quizá algún día sea leída y publicada…….