jueves, 21 de septiembre de 2017

Una canción para Dalila


La calle parecía una escena de película de guerra. Las cagadas de cientos de perros anónimos eran como minas explosivas y tocaba andar con cuidado para no “quemarse”. Se imaginaba patas y pisadas contra el cemento como pequeñas gotas de lluvia raspando el suelo y el sonido seco y blando del excremento ensuciándolo todo.

Si había algo más detestable que los canes, sus lenguas babosas y su alegría estúpida eran sus dueños, aquellos que trataban a sus mascotas como los hijos que nunca tendrían, vistiéndolos, vistiendo a un animal háganme el favor, y paseándolos sin collar para ‘no interferir con su libre desarrollo’ y por lo tanto sin fijarse donde Firulais o Brutus o Uribe hacían sus gracias. Putos perros, putos dueños.

Pisó un poco de excremento a pesar de caminar como un bailarín de ballet lo que contribuyó a recordar a los hijos de perras de los perros. Se sentó en el muro y con un palito intentó arrancarse la mierda de sus tenis, mientras pensaba en la canción para Dalila.

Dalila, ojos verdes, piel blanca como hoja de papel, pelo del color del sol, le gustaban sus ojos, nunca se fijaba en el cuerpo, al final las tetas se caen y el culo engorda pero la mirada permanece. Le gustaba observar fotos viejas intentando reconocerse, ¿quién era esa persona? La mirada era la misma, a veces teñida de alegría o una rabia velada o una tristeza que intentaba ocultar con un gesto de falsa superioridad que solo él sabía distinguir como si se tratara de un mensaje a su yo futuro de la falsedad del momento.

Pero, ¿quién era tan miserable para ponerle ese nombre a una niña de diecinueve años? Dalila era nombre de señorona, de vieja puta o dueña de tienda de la esquina, “¿Doña Dalila, me fía cinco huevos se los canceló en una semana  que me paguen?”. En fin, la naturaleza  siempre debe compensar y si eres linda, inteligente e inalcanzable debías por lo menos tener un nombre que te recuerde que la vida no es justa.

Pero Dalila quería una canción o eso le parecía. Con el tema adecuado caería en sus brazos, las mujeres adoraban los cantantes, los poetas, cualquiera que les susurrara al oído lo especiales que eran, y luego lo anunciara al mundo  en un verso, una pintura o canción donde otras vieran que ella era mejor, única, que su belleza era capaz de volverse melodía o acuarela o letras. No importaba si su artista tenía mil amantes o les pegara en noches de borrachera para justificar su depresión o ahogara la inspiración en alcohol, el arte, su juventud plasmada en inmortalidad lo valía.

Ahora bien, ¿qué cantar? A diferencia de la letra escrita debes poner no solo algo que guarde un poco de sentido y exalte a la homenajeada sino que tenga musicalidad y sea pegajoso Cuando pensaba en la canción recordaba a Angie de los Stones, era algo de otro mundo, se había obsesionado con la ella y la oía una y otra vez con la esperanza de absorber algo de su genialidad, pero no había caso, no tenía el talento, por eso su vida se debatía entre terminar la carrera o dedicarse a tocar covers de bandas famosas en bares de mala muerte.

De hecho ya alguien había escrito una canción para Dalila, tres para ser más exactos: Uno de ellos era Tom Jones y su Dellilah, la melodía le sonaba vieja, como si estuviera llena de polvo, algo que escucharía su papá si hubiera nacido en Conetticut y no en Paipa; luego estaba la versión de White T´Plan, la detestaba, puta basura edulcorada de principios de milenio, apestaba demasiado a Bittersweet Symphony y estaba la versión de Florence and the machine que le parecía decente a pesar de ser música indie desconocida e intrascendente.

Pensaba en los autores de las canciones, en sus Dalilas. Quizá alguna vez caminaron, igual que él, bajo el cielo gris de una ciudad grande e indiferente llena de vagabundos y locos pensando en una piel suave, unos ojos grandes y expectantes, un aliento cálido esperando por una canción, dispuesta a  dar un beso por estrofa; quizá alguna vez también tuvieron veintiún años y no sabían qué hacer con su vida y quizá ella, la fuerza de ese nombre fuera su boleta de salida al infierno de una vida cotidiana.

¿La amaba? Era muy joven para pensar en eso. La deseaba y tal vez fuera suficiente. Al oír la palabra amor se le venía a la mente sus abuelos, casados por más de cincuenta años y peleando todos los días de su día, por los pedos del abuelo o las amigas rezanderas, ‘viejas hipócritas’ las llamaba el anciano, de la abuela; él no quería eso para su vida, además era un músico, una especie de marinero del amor, una mujer en cada ciudad, en cada canción,  estaba seguro que después de Dalila vendría Kelly, Johana, Patricia y un océano de mujeres, de nombres y de rostros que aún no se alcanzaba a imaginar.

Pero primero lo primero. La canción. ¿En qué basarse?  ¿Su cuerpo? ¿Su voz? Cliché ¿Su personalidad? Ultra cliché. Pensó en el día que la conoció, pudo sentir como el tiempo pareció detenerse en el momento en que ella entró en el salón, no era consciente de su naturaleza de la fuerza embriagante que emanaba, él podría  haberla poseído allí mismo ante la mirada asombrada de sus compañeros de salón o  arrodillarse ante ella y acariciarla por el resto  de sus días, ambos sentimientos seguirían confluyéndose cada vez que la veía con la misma intensidad, en vez de eso solo pudo mirarla de soslayo, intentando no ser demasiado evidente.  

No, no, demasiado ridículo. Quizá debería mirar lo que lo rodeaba para inspirarse. Una señora gorda de cuarenta o cincuenta años cargando cuatro paquetes de mercado, detrás suya una niña de seis años berrea porque no le compraron un dulce, la señora deja los paquetes en la acera y le da un bofetón a la niña que la calla de golpe, antes que pueda darse cuenta un perro ladrón agarra una de las bolsas y huye. La señora coge como puede el resto y con la niña detrás corre tras el can. Al otro lado de la calle una pareja discute, el hombre intenta rodear con los brazos a la mujer quien le pide amablemente que ‘se vaya a la puta mierda’, él intenta besarla, ella se echa para atrás, el susurra palabras de amor y perdón, ella luce desesperada por irse pero no lo hace, le gusta la escena y entre más humillado está el amante irredento con mayor rudeza lo trata.

Desesperado piensa que eso no le sirve, son solo pequeñas historias insignificantes que no tienen mayor peso, si viviera más tiempo se daría cuenta que la suya es una más de ellas y que la suma de todas, de  esos pequeños universos invisibles para el resto del mundo es lo que conforma la realidad misma de la vida. Mejor aún, si se diera cuenta de esa realidad que lo rodea en lugar de soñar con esa una nube vaporosa en forma de fama podría darse cuenta que divaga en medio de la calle y un carro se dirige a toda velocidad hacía él, pudiendo arrollarle o no.


El joven sigue pensando en la canción para Dalila. El carro sigue avanzando.



viernes, 25 de agosto de 2017

Cinco grandes personajes de Juego de Tronos arruinados por la serie de HBO

Este domingo es el último episodio de la penúltima temporada de Juego de Tronos y qué temporada, ha pasado de todo: La acción ha sido frenética, las muertes impactantes, las reuniones emocionantes y lo mejor, los jodidos dragones han cobrado importancia y ahora son los amos y señores de la serie.

Sí, la serie está bien, es cierto que a veces que descuidan detalles como la coherencia argumental o que pareciera que esta tierra no fuera un reino gigantesco sino un barrio donde los personajes van de un extremo al otro del continente en par de minutos (y no, no creo que Gokú le haya enseñado la teletransportación a Daenerys)

Sin embargo hay que tomar en cuenta que la serie y los libros siguen caminos diferentes desde hace ya varias temporadas y si bien es cierto que Benioff y Weiss encargados de la adaptación no podían esperar a que nuestro amado George RR Martin terminé su saga (y rezó a los más de mil dioses existentes para que alguno proteja a nuestro Gordito y no muera antes de terminar su obra por allá en el año 2025 -y eso si tenemos suerte-) y le han dado su toque personal a la obra, es cierto que desde que la serie rebasó los libros algunos de los mejores personajes de la saga deambulan de aquí a allá en la serie sin que sepan muy bien que carajos hacer con ellos.

Así que analizaremos tres personajes que están vivos en la serie y libros y luego un bonus de dos muertos que en la saga no lo están tanto.

ALERTA: SPOILERS DE LOS  CINCO LIBROS Y LA SERIE (Si no has leído la saga deberías y si no piensas hacerlo, lee sin miedo que como dije antes ambos formatos tomaron ya rumbos distintos)





Jaime Lannister
Más conocido como:  El Matarreyes
Dónde está en la serie: Al lado de Cersei, dirigiendo su ejército.
Dónde está en los libros: Se encuentra con Brienne y se dirigen a una trampa de Lady Stoneheart.

Debo decir que este es el cambio que menos me ha molestado. No sé si sea porque Jaime Lannister es uno de mis personajes favoritos de la saga, o el cambio en lo personal no me parece tan descabellado o Nikolaj Coster Waldau hace un trabajo brutal encarnando a este personaje.

“Cersei es una zorra mentirosa, ha estado follando con Lancel y con Osmund Kettleblack, y por lo que yo sé, puede que se tire hasta al Chico Luna” le escupe Tyrion a Jaime en los libros luego de que éste lo libera y el enano se da cuenta que su hermano lo engañó con una información sobre su primera esposa. Esta frase moldea el carácter de Jaime quien no sólo se da cuenta que su hermana es una inepta tirana (Mientras que en la serie Cersei ha sido brillante y ha acabado con los aliados de Daenerys en los libros prácticamente ha acabado es con King’s Landing) sino que es bastante cierto que es una zorra. El punto máximo de evolución de Jaime ocurre cuando Cersei es capturada por los Gorriones y le manda una carta a su hermano, que acaba de terminar su asedio en Riverrun, con sus manipulaciones de siempre pidiéndole que luche por ella en un juicio por combate. Jaime lee la carta y la arroja al fuego dejando a su querida pariente a su suerte.

En la serie, Jaime no ha sido capaz de abandonar a Cersei quien lo tiene completamente esclavizado a través de manipulaciones y sexo. Es bastante triste ver como el camino de redención de este personaje que tan bien se vio durante las escenas con Brienne sea abandonado para convertirlo en el perrito faldero de su hermana y en un personaje manipulable y un poco tonto. Pero como dije antes este cambio no me ha molestado tanto pues a cambio tenemos la gran química que hay entre él y Cersei y entre él y Bronn (El mejor mercenario de todo el puto mundo).







Petyr Baelish
Más conocido como: Meñique
Dónde está en la serie: En Winterfell al lado de los Stark al mando del ejército de Eyre.
Dónde está en los libros: En Eyre, como protector de ‘Robalito’ y protegiendo/entrenando a Sansa Stark.

Cuando Petyr Baelish era joven se enamoró perdidamente de Catelyn Stark quien estaba comprometida con Brandon Stark, el débil muchacho desafió al fuerte Stark en un duelo siendo fácilmente derrotado y salvando su vida sólo por intervención de Cat. Desde entonces, Petyr juró que su arma sería su astucia y con ella se haría muy poderoso, y vaya que lo ha logrado.

Gracias a su inteligencia manejó y enriqueció las arcas del reino convirtiéndose en uno de los personajes principales de la corte de Robert Baratheon y gracias a sus conspiraciones (junto a otro personaje que veremos más adelante)  se dio inicio a la Guerra de los cinco reyes. Presas suyas han sido Ned Stark, Jon Arryn, Joffrey Lannis…digo Baratheon y Lysa Tully, lo último que vemos de él reflejado en la serie es el asesinato de Lysa confesándole que solo la usó para lograr sus propósitos.

Mientras que en el libro mantiene cerca a Sansa y su propósito es matar a Robert (Robin en la serie) Arryn de manera accidental para que el sucesor del Nido de las Aguilas sea Harrold Harrying a quien casaría con Sansa (a quien de momento la presenta como su bastarda) para así unir y controlar tanto Winterfell como Eyre, en la serie comete error tras error, primero casa a Sansa con Ramsay Bolton lo cual no tiene ningún beneficio para él y es una jugada tan estúpida que aparte de Benioff y Weiss solo se le habría ocurrido al Chico Luna, luego cuando salva la partida en la Batalla de los Bastardos lo único que ha hecho es merodear y unos débiles intentos para indisponer a las hermanas Stark.

Lo triste del asunto es que el pobre Petyr, uno de los hombres más peligrosos de Westeros en la saga ya huele a fiambre, estoy seguro que en este final de temporada Sansa o Arya lo van a matar después de descubrir su patético complot. ¿De verdad el causante del caos, la desestabilización de todo un reino y uno de los mejores jugadores del Juego de Tronos tendría estrategias tan pobres para llegar al poder? (es que vamos, ni siquiera lo intenta). En este caso se comprueba que los pobres libretistas no fueron capaces de continuar con la genialidad de Martin con este carismático canalla.






Varys
Más conocido como: La Araña
Dónde está en la serie: Consejero de Daenerys en su reconquista de Westeros.
Dónde está en los libros: Aparece en el epílogo de Danza de Dragones asesinando a un par de personajes importantes y apoyando a Aegon Targaryen.

Si Meñique fue uno de los causantes de la Guerra de los cinco reyes, Varys es el otro. Allí donde Meñique quiere poder ignoramos lo que la Araña desea. Y si las manipulaciones de Petyr son recientes las de Varys se remiten a los tiempos de Aerys cuando el eunuco le susurraba al oído del Rey Loco, haciéndole ver conspiraciones y engaños donde no los había.

En los eventos de la saga, Varys es Consejero de los rumores y sus acciones siempre son ambiguas a pesar que ha reiterado muchas veces que sólo sirve al reino (en ningún momento habla de reyes). Serie y libro se dividen en el momento en que ayuda a escapar al Gnomo de su ejecución pero mientras en los serie vuelve para servir fielmente a Daenerys Targaryen en los libros su camino es más misterioso.

En el quinto libro se revela que uno de los hijos de Rhaegar, Aegon no murió durante la rebelión de Robert sino que fue salvado y escondido. Varys y su amigo Ilyrio Mopatis se encargaron de que fuera criado y entrenado para ser un buen gobernante. Al final de este tomo Varys mata a dos personajes para desestabilizar el reino y facilitar la llegada del nuevo dragón. Sin embargo, cada vez hay más teorías que indican que este Aegon es falso, que todo es un complot de la Araña y el Magister para hacer que los Blackfire (una rama bastarda de los Targaryen) lleguen nuevamente al poder, incluso dicen que el mismo Varys es un Blackfire y que se afeite la cabeza para que su pelo no indique su casa….teorías y más teorías, La noche es oscura y llena de hipótesis…pero es lo que genera un personaje tan enigmático como la Araña y mientras Martin no nos de nuevas pistas va a resultar plausible incluso que nuestro adorado pelón sea un sireno como dicen por ahí algunas teorías locas

Y mientras esto ocurre en los libros al pobre Varys lo ponen a vagar de aquí para allá, siendo poco utilizado por la Madre de los Dragones (Chica tienes a un FBI ambulante a tu servicio, carajo) asustado de lo que pueda decir Melissandre y  bebiendo vino con Tyrion (esto último no es tan malo).



Bonus (Unos muertos no muy muertos)






Doran Martell

Más conocido como: Señor de Sunspear y Principe de Dorne
Donde está en la serie: Asesinado por Ellaria y las Serpientes de Arena
Dónde está en los libros: Creando un complot de puta madre donde infiltrará a las hijas bastardas de su hermano en Westeros y obtener su venganza por el asesinato de su hermana y sobrinos.

Vamos a decirlo sin miramientos. Lo ha hecho la HBO con Dorne es una grosería. Lo único bueno que hicieron y que fue demasiado épico y brillante fue Oberyn (grandioso Pedro Pascal en el papel) pero no más. Doran es mostrado como un imbécil, Ellaria no es para nada importante en la saga, y las Serpientes de Arena son sensuales, mortales y no una copia barata de las Tortugas Ninjas.

Como sería el tamaño de la cagada que incluso Benioff y Weiss se dieron cuenta del engendro que habían hecho y eliminó esta casa sin pena ni gloria (Aunque debo decir que la venganza de Cersei con Ellaria estuvo maravillosa).

Nunca doblegados, nunca rotos es el lema de esta casa. Es el único reino que nunca dobló la rodilla antes los Dragones de Aegón El Conquistador, una tierra indómita, salvaje y sensual que en la saga seguirá dando qué hablar mientras en la serie sólo se salvan los bellos parajes españoles donde filmaron esta parte.









Stannis Baratheon
Más conocido como: Stannis the mannis (este es broma), Rey en el Mar Angosto, Rey en el Muro
Dónde está en la serie: Ejecutado y descabezado por Brienne de Tarth
Dónde está en los libros: A punto de enfrentarse con el Bastardo de los Bolton en una batalla épica por Winterfell.

Si lo que hicieron con Dorne está en la serie está mal, lo que hicieron con el pobre Stannis no tiene nombre ni perdón de dios. Siempre he sido Baratheon de corazón (debe ser porque esta casa se basa en mi signo Tauro como lo explico acá: http://bit.ly/2umHYPb) y ver lo que han hecho con un personaje tan complejo, cabeza dura y genial como este dan ganas de llorar.

Stannis es descrito en los libros como un genio militar aunque poco o nada carismático. Él está convencido de hacer justicia sea al precio que sea. Serie y libro se separan cuando Baratheon derrota a Mance Ryder, el Rey más allá del muro. Y mientras en los libros su comportamiento es estúpido y va a enfrentarse a Ramsay de buenas a primeras en uno de los combates más mediocres que hemos visto en la saga, en los libros empieza un camino por las principales casas de Winterfell intentando conseguir aliados apelando al odio que la casa Bolton genera y apelando a aquello de ‘El Norte nunca olvida’

Además, ¿en serio me van a hacer creer que un prodigio militar como Stannis  que aplastó la rebelión de los Greyjoy y salvó varias veces las papeletas durante la guerra de Robert va a perder una batalla porque veinte hombres del Bastardo de los Bolton le quema una parte del campamento? No me jodan.

Lo peor sin embargo es que en la serie intentan demonizarlo mostrándolo como un monstruo capaz de quemar a su hija quizá para justificar su propia muerte. ¿Qué comandante en jefe es tan idiota para llevar a su hija a un campo de batalla? En los libros dejó a Shireen con la Guardia de la Noche y con Melissandre, y sí, es probable que la Bruja Roja queme a la niña pero dudo que allí tenga algo que ver Stannis.

A pesar de que no creo que el pobre Stannis no sea ni la reencarnación que Azor Ahai ni vaya a terminar bien al igual que Ser Davos Seawworth solo le deseo lo mejor. Por lo menos no terminará tan mal como en la serie.

viernes, 4 de agosto de 2017

Carta a mamá seis meses después

Mamá,

Hoy se cumplen exactamente seis meses desde que te fuiste…cómo pasa el tiempo de rápido, ¿no crees? Aún no sé si valga la pena escribir esta carta: los religiosos creen en otra vida, incluso alguien le dijo a mi hermana que tú ya estabas en el más allá y mi papá te estaba guiando, y si bien tan pronto nos dejaste quise creer en estas afirmaciones, ahora, con el tiempo, lo veo con la ternura de quien quiere creer en cuentos de hadas o historias bonitas como aquella que el amor de pareja dura para siempre.

Los psicólogos dirán que escribirte es una catarsis, un desahogo del alma que no tiene más beneficiario que yo mismo. Quien me conoce creerá que escribo porque es mi único lenguaje, apropiarme de las palabras de un teclado ha sido la única manera que realmente revelo quien soy, más allá de máscaras y convenciones y es quizá la única forma en que mis silencios y miradas cobran voz.  Pero ¿qué creo yo? Nadie, ni siquiera tú has regresado de la muerte, es posible que como le dijeron a mi hermana estés junto al viejo descubriendo cosas maravillosas o te hayas desvanecido del mundo físico de la misma manera en que apareciste en él. Las probabilidades son las mismas que el dios verdadero sea el Jehová de los cristianos y judíos  y no el Quetzacoatl de los mayas o el Ra de los egipcios o alguno de los miles de dioses que pululan por el mundo.

De lo que puedan decir o creer de la muerte (de muerte) tanto religiosos como psicólogos, amigos o familiares sólo tengo una certeza, una que duele todos los días, como si te desollaran el alma: No hay un solo día que no te extrañe mamá, no hay un solo día en los que no daría mi vida entera por oírte, por verte, abrazarte o poderte besar y quizá escribirte sea mi manera de mantenerte solo un rato más junto a ti, como si pudiera traerte de vuelta por un par de horas.

 Eras mi norte, mi brújula, mi polo a tierra. Cuando murió papá fuiste tú quien no dejo que ni mi hermana ni yo nos derrumbáramos. Desde que partiste he comprendido en su totalidad el significado de ser huérfano,  es frío, como si todo el hielo del mundo se metiera en cada parte de ti. Es una palabra cruel que cuando niño relacionaba con novelas como las de Dickens y que ahora, cuando toca afrontarla, lo haces  con una valentía que no crees tener pero que está en el fondo de tu corazón. Por algo somos tus hijos.

Extraño tus consejos. El llamar a Cali a diario y escucharte mientras sonaban los grillos (creo que es una de las cosas que más extraño de la ciudad donde nací) donde al fondo se escuchaban los ladridos de Gruñón y el ruido de la televisión. Extraño visitarte, llenarte de besos y recostarme a tu lado mientras me consentías la cabeza y jugabas con mi oreja como si fuera tu firma sobre mi piel. Extraño los besos, las conversaciones, el poder contarte mis problemas y siempre oír la mejor solución como si todos los problemas del mundo palidecieran ante tus acertados consejos.

Trato de pensar para contrarrestar la tristeza y la nostalgia en los recuerdos bonitos y no te asombraras de saber que de  esos hay muchísimos. Desde los paseos a lugares lejanos como Disneylandia al visitar a Nata en Orlando, nuestro viaje a Brasil durante el mundial, o incluso los más cotidianos como simplemente salir a caminar por el parque cercano mientras el perrito nos seguía rebosante de felicidad canina, mientras nos bañaba el sol y éramos eternos e infinitos sin siquiera darnos cuenta.

Hace poco me enfermé dos veces. Una de ellas fue una leve intoxicación que me tuvo vomitando un día entero y la otra una gripa que me duro casi una semana y que me tuvo en cama débil. No sabes cómo te pensé en ambos momentos, no sólo porque me hicieran falta tus cuidados y mimos -nadie podrá cuidarte jamás con el amor de una madre- sino porque en medio del dolor y la maluquera recordaba que había noches enteras en que no dejabas de vomitar en ese maldito balde  (de solo recordarlo me llena de odio, como si fuera una de las representaciones de tu enfermedad), y durante meses soportaste un dolor infinitamente más potente que la peor de las gripas.

Pensaba que nunca podré saber todo lo que experimentaste, lo que padeciste. Y nunca te quejaste. Lo soportaste todo con una valentía que quisiera tener; es cierto, a veces te ponías irritable pero mierda, con todo lo que estabas viviendo eras prácticamente una santa. Al estar enfermo y pensar en ti es inevitable pensar en si me porté bien contigo, sí pude hacer algo por aliviar tu dolor o por lo menos hacerte feliz, si fui útil o lo suficientemente paciente. A veces también me irritaba y mi humor no era el mejor, pero no era contigo, nunca, era simplemente la impotencia feroz de ver como esa enfermedad te iba carcomiendo de a pocos sin poder hacer nada. Es cierto que la mayoría de la gente dice que tanto Nata como yo hicimos todo lo que pudimos pero siempre queda la inquietud de saber si pudimos hacer algo más. Ese algo más que podría salvarte o hacerte todo más fácil.

Debo confesarte algo. Algo que no te gustara. Si estuviéramos hablando por teléfono seguramente habrías notado mi voz rara y me habrías preguntado si algo me ocurría hasta que te lo habría confesado todo….trato de imaginar tu voz y contártelo por acá. Mamá desde que te fuiste siento que nada me asombra, nada me impresiona, estoy tranquilo, pero siento que nada me emociona. Me digo a mi mismo que es por tu ausencia, que tanto todo lo que paso con mi papá, como tu enfermedad o la muerte del perrito (así como mis propias decepciones acá en Bogotá) me han desgastado emocionalmente y que necesito tiempo para estar mejor.

Pero a veces me da miedo….me da miedo quedarme así, pasmado para siempre, como si estuviera muerto en vida, viéndola pasar impávido,  no ser capaz de escribir de nuevo o emocionarme otra vez ante las pequeñas maravillas que trae la vida y que ignoramos cuando estamos sanos y con nuestros estúpidos problemas de adultos. No lo sé mamá, me asusta no ser feliz nunca más, y necesito tu consejo para tranquilizarme y ahora que no estás trato de escuchar tu voz en mi corazón…pero no siempre estás allí.

Trato también en pesar cosas agradables. A pesar de todo pude disfrutarte un poco más de treinta años, muchas personas no han sido tan afortunadas y han perdido seres queridos mucho antes…y nos encontramos mamá, he sido tan afortunado en ser tu hijo y más allá del dolor que aún siento, también sonrío al pensarte y vivo orgulloso de ti, de tu valentía, del amor infinito, de tu sabiduría, de darme también a mi hermana, mi gran amor que se parece tanto a ti...

Y miro el futuro, ese que se ve tan sombrío a veces en el país, en el mundo, pero que ahora espera por nacer en Verónica, tu primera nieta. No sé si lo hayas visto pero tu hija está hermosísima con su embarazo. Pienso en ella y el solo hecho que nazca es ya de por sí un milagro. Tú eres el pasado que vive en nosotros, pero ella mamá, ella es el futuro, la esperanza, y no veo la hora de que nazca para cubrirla de besos y decirle que lucharé porque tenga un mundo mejor. Espero que heredé de ti todas las cosas buenas y no dejaré de decirle un solo segundo lo maravilla que fuiste y todo el amor que nos dejaste y que la cubrirá a ella también.

Creo que eso es todo lo que tengo por decirte por ahora. No sé si puedas leer esta carta, y sí es así quiero que sepas que te amo. Y te extraño. Y tanto Nata como yo estaremos bien. Somos fuertes. Al fin y al cabo somos tus hijos.

Tu hijo que te ama,


TuLio:.



miércoles, 26 de julio de 2017

La insoportable levedad del ex

Pasó así: Estaba almorzando en una pequeña plazoleta de comidas en una parte  de la ciudad que pocas veces frecuento cuando la vi entrar, miré dos veces para asegurarme que fuera ella. En el segundo vistazo nuestras miradas se cruzaron y ella también me reconoció. Me levanté de la mesa fui hasta donde estaba mi ex novia, me saludó de manera amable, me presentó a su novio (con el que tengo entendido vive ahora) a otro acompañante y nos despedimos con la misma rapidez. Como había terminado de almorzar, abandoné el lugar. Eso fue todo.

Lo curioso fue que no sentí nada al verla, ni tristeza, rabia o alegría, acaso un débil, muy débil eco de simpatía. Al verla caí en cuenta que no recordaba su voz, rostro o  cuerpo más allá de algunas fotografías que encuentro ocasionalmente en las redes sociales.

La cuestión es que durante meses sufrí por ella. Lloré, me lamenté, le escribí una novela –impublicable- y por largo tiempo pensé que no sería capaz de superarla. La veía en sueños, en las calles y  en los lugares compartidos, en las noches de viernes y las tardes de domingo. Sentía cada beso, cada caricia que nos habíamos dado en noches infinitas de reconocernos una y otra vez. Mi mamá, con la sabiduría innata que tienen todas las progenitoras, me decía que era cuestión de tiempo para olvidarla, obviamente no le creí y acá estoy cinco años después, intentando recordar algo de ella, un beso, un gesto, algo por mínimo que sea y no soy capaz. Parece increíble, como si el tiempo vivido con ella hubiera sido tan solo un sueño.

Hubo un tiempo en que ella era todo para mí. Cuando me abandonó quedé destrozado y me hundí en el pozo de lo que pudo ser y no fue, de los futuros que había imaginado a su lado. Estuve largo tiempo frente al abismo, contemplando en silencio la oscuridad que sentía me llamaba. La novela que escribí es una catarsis de ese periodo de mi vida: es sucia, violenta y salvaje, tal como me sentía en ese entonces. Hasta que finalmente me levanté, limpié las lágrimas y seguí avanzando así no quisiera como hacemos siempre los seres humanos después de un duelo.  

Hay un poema, Ozymandias de Percy Shelley, donde nos hablan de un viajero que se topa con las ruinas de una estatua de Ramses II y en el pedestal que está junto a esas ruinas se proclama la grandeza del rey de reyes y sus obras, ahora solo la acompañan la arena y el silencio. Pensé en este poema con este encuentro y es que el tiempo todo lo borra, alguien me dijo que nada dura para siempre y tiene razón.

Todos lo hemos vivido. Conocemos a esa persona especial, vemos el universo en sus ojos y creemos que podemos construir algo grande ‘para siempre’ a su lado hasta que la realidad pincha ese sueño como una aguja a una bomba. Amamos hasta desgarrarnos el corazón y sentir que nos va a estallar el pecho. Pretendemos olvidar con noches de trago, lágrimas,  sexo sin placer, cigarrillos que se consumen al pie de la ventana mientras lo  cuestionamos todo y a todos y creemos que nunca más seremos felices, como si nuestra felicidad dependiera de otra persona y no de nosotros mismos. Hasta que llega un día que nos preguntamos si realmente tanta tristeza valía la pena y del monumento a ese gran amor quedan solamente sus ruinas y a veces ni siquiera eso.

Pero más allá de esta ex novia pienso en este olvido que seremos, en todos los lugares que hemos visitado, las amistades que fueron importantes en alguna etapa de nuestra vida y con la que perdimos vínculo para siempre, la escuela donde aprendemos a leer que ya ha sido demolida, el barrio que ya no es lo que era, esa primera noviecita a quien le dimos el primer beso y  por la que creímos moriríamos y de la cual ya no recordamos su rostro; al final, son muchas las personas que conocemos, los lugares que visitamos, las acciones que realizamos, el universo que queremos abarcar con nuestras manos, pero son pocas las personas, lugares y acciones que nos habrán de acompañar hasta el final de nuestros días y estas son las que realmente  valen la pena, el resto es arena y silencio.

 Coda: Hace poco salí a celebrar el cumpleaños de un amigo y vi que la novia de uno sus amigos se parecía mucho a esta ex novia de la que les hablo. Cuando sonrió recordé momentos bonitos junto a ella. Más allá de lo que he escrito guardo una grata impresión de ella y es este tipo de vivencias las que nos hace crecer como personas. Espero sea feliz.

Coda 2: No me resistí y les compartiré el poema Ozymandias. (Que es muy corto). Lo pondré en español y publicaré un video en su idioma original leído por el gran Bryan Craston (Walter White).

Ozymandia

Conocí a un viajero de una tierra antigua
que dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño
y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!"
Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»

Percy Shelley





lunes, 3 de julio de 2017

Los buitres

Esperan por la carroña, destrucción y muerte. La desean, huelen y sienten antes de que pase. La rondan con hambre insaciable, obscena, y tan pronto ocurre son los primeros en llegar al desastre: Se alisan su hediondo plumaje antes de presentarse como los salvadores sin importarles que mientras graznan sus horribles discursos de odio, tengan el pico untado de la sangre del cadáver sin enfriar de las víctimas.

Tuve esta imagen repentina cuando ocurrió el atentado del Centro Comercial Andino. Las primeras voces que se oyeron fueron las de Uribe y su séquito, su discurso exudaba tanta prepotencia, odio –ni siquiera por el petardo sino contra Santos- y falsedad que parecía que, de una manera grotesca y vulgar, se alegraran de lo ocurrido.

Para nadie es un descubrimiento que la ideología de Álvaro Uribe se basa en el odio y la muerte. Su discurso se alimenta del rencor que anida en el alma de los colombianos, en un país de pensamiento retrógrado que se preocupa más por la sexualidad de sus ciudadanos que en la pobreza y corrupción a la que han aprendido a tolerar.

 Hay mucho odio en la mayoría de la sociedad, miedo a lo desconocido, a aceptar nuevas realidades y aceptar que no hay verdades absolutas donde de un lado están los buenos –ellos- y en el otro bando quienes no piensan como ellos, tengan su sexualidad o crean en su dios, y es en un país como éste que una figura como la de Uribe, autoritaria, paternalista y  de derecha se erige como faro y guía de ese país que quiere seguir viviendo a comienzos del siglo XX sin darse cuenta que la humanidad sigue avanzando.

Eso explicaría el cinismo y la prepotencia de las huestes uribistas. No solo mienten una y otra vez sino que lo hacen de una manera tan mediocre, tan mal hecha que uno se pregunta si no lo hacen de aposta para burlarse en la misma cara de sus seguidores. Las falsedades del referendo, la reunión que tuvieron con Trump (una mentira tan patética como ridícula que era obvio se iba a descubrir), todo lo que dijeron del proceso de paz son prueba de lo que digo. Pero sus seguidores siguen hechizados por el magnetismo de su líder, no solo ignoran cuando se descubre el engaño sino que incluso toman estas mentiras, incluso las más absurdas como verdades indiscutibles.

A veces pienso sin embargo que este país quizá sí se merece a Álvaro Uribe, no el títere que elija como su candidato para gobernar desde las sombras, sino él mismo. En ocasiones siento una mentalidad tan cerrada, tan radical, tan viciada, que dan ganas que lo nombre presidente vitalicio, una figura como la del Generalísimo Franco o Pinochet o incluso Hitler que haga más oscura la noche que nunca cesa en Colombia, porque si algo nos ha enseñado la historia es que después que se toca fondo hay un renacimiento en los países.

Pero mientras tanto los buitres siguen volando en el cielo, al acecho, esperando…..




lunes, 19 de junio de 2017

Memento mori

Hace cinco semanas, mientras visitaba a mi hermana en Orlando, ella me pidió que la acompañará al grado del hijo de una amiga del trabajo. Al llegar nos encontramos con la compañera y sus hijos: el agasajado, la  pequeña niña y el hijo del medio, joven promesa del fútbol y amable sonrisa quien me ofreció su silla cuando llegué. Una semana después, él, el amable deportista, el hijo y hermano dedicado y adolescente  de quince años había muerto junto a su novia en un trágico accidente de tránsito.

El sábado pasado explotó un petardo en el baño femenino en el Centro Comercial Andino matando a tres mujeres quienes ese día se habrían despertado sin saber que sería el último amanecer que verían.

 Es curioso como malgastamos nuestra vida sin darnos cuenta. Sabemos que es corta pero lo olvidamos mientras la rutina nos devora lentamente y sólo cuando la fatalidad toca a nuestra puerta lo recordamos. Quizá sea un mecanismo de supervivencia y, al igual que una mujer que da a luz olvida el dolor que experimenta durante el parto para poder tener más hijos, tal vez si fuéramos conscientes de nuestra mortalidad estaríamos tan estupefactos que seríamos incapaces de vivir.

Pero a veces caemos en un largo letargo, en la indiferencia absoluta. Un ejército de muertos en vida pegados a un celular, a un computador portátil, al televisor, esclavos de sus propios inventos quienes todos los días hacen lo mismo una y otra vez, los mismos lugares con la misma gente. Pero miento, es probable que exagere: En gran parte es la repetición lo que le da cierto sentido a nuestra existencia, vemos a las mismas personas porque establecemos vínculos afectivos con ellos, repetimos las mismas actividades porque muchas veces nos dan placer y nos establecemos en una ciudad o un país porque creemos haber encontrado nuestro lugar en el universo. Algunos lo encuentran desde niños, a otros nos cuesta hallarlo toda la vida.

El problema es entonces la actitud hacia la vida. Olvidamos que un milagro se encuentra en las cosas más sencillas. El solo hecho de que escriba estas líneas y ustedes la lean es ya uno de ellos. Millones de posibilidades y probabilidades han tenido que ocurrir para que estemos aquí y ahora. Cosas tan maravillosas como amar y ser amados, poder besar y abrazar a quienes queremos, incluso quienes se sientan las personas más solitarias del mundo pueden alzar la vista y sentir el calor del sol o las gotas de agua que se deslizan por su cuerpo, pueden ver las estrellas o caminar por un parque cercano y disfrutar la naturaleza en su esplendor, son en ocasiones invisibles a nuestros ojos.

La sociedad nos convence que lo único  importante es la plata, el reconocimiento, las mujeres (u hombres) que te puedas llevar a la cama, la fiesta, los restaurantes elegantes, la vida social o los viajes por el mundo  y no seré tan mojigato de decir que todo eso  no pueda ser divertido, pero lo que intento decir es que la vida va mucho más allá de eso. Solo cuando conocemos la enfermedad de cerca (ya sea padeciéndola en carne propia o en un familiar) vemos lo afortunados que somos por el hecho de estar sanos, solo cuando vemos morir a alguien cercano somos conscientes de lo efímero que somos en la vida antes de internarnos en el desierto infinito de la noche.

Mi invitación es sencilla. Vivan su vida con pasión. Saboreen ese helado que compraron por ahí, abracen con fuerza a sus seres queridos, no les de pena decirles cuánto los quieren porque alguna vez será la última, díganle a esa mujer que mira el infinito que tanto les gusta que la aman así les rompa el corazón con su negativa, disfruten su trabajo y sus amigos, permítanse soñar y vayan en pos de eso que tanto los hace felices así fracasen una y otra vez. Y no olviden a sus muertos: Su amor guía nuestra vida hasta el momento de un reencuentro.


En la antigua Roma cuando un general victorioso recorría sus calles siendo vitoreado por el pueblo tenía detrás un siervo que le susurraba ‘Memento mori’, recuerda que morirás. En mi visita a Estados Unidos mientras abrazaba a mi hermana embarazada y mi cuñado y disfrutaba de la maravillosa hospitalidad de mi mejor amiga y su esposo, me sentí el hombre más feliz de la tierra. Y sí, oí esa voz que me dice que algún día moriré, pero también recordé que el amor, la felicidad y la tranquilidad nos harán perdurar más allá de la muerte.

miércoles, 17 de mayo de 2017

El hombre que mató a dios

Dios ha muerto. Yo lo maté. En las largas noches cuando los huesos se clavan como astillas y no concilio el sueño lo visualizo: las manos intentando proteger la cara, un grito ahogado que nunca llegó a salir y la sangre corriendo como manantial bañando el crucifijo que no vi hasta minutos después, cuando era demasiado tarde.

Lo recuerdo con claridad, el bochorno, el polvo que levantaba mi caballo, el sudor que se deslizaba por la cabeza y la espalda,  la mula que venía solitaria trayendo al hombre que venía al encuentro de su destino. La vida del forajido consiste básicamente en esperar y saquear, a veces se caza, otras no, como todo en la vida.  Azucé a mi equino y salí rumbo hacía él, al llegar me arrepentí, vestía un sombrero de paja y unas ropas humildes, pobres, sin ningún lujo o excentricidad, pero en la parte trasera del animal había una maleta.

-Bienhallado seas, hijo mío –me dijo un hombre un poco regordete. Sus palabras hicieron que mi corazón hirviera de odio.

-¡Yo no tengo padre! –grité a la vez que a mi mente acudían imágenes de puños que caían y lágrimas de una mujer ya devoradas por el tiempo-. ¡Deme todo lo que tenga!

Lo apunté con la pistola mientras él se tapaba la cara con las manos en un vano intento por protegerse.

En ese momento sentí la luz del sol que me cegaba, el calor se había vuelto insoportable y sentía derretirme como una vela, la imagen del hombre desprotegido y patético que susurraba que no le fuera a hacer daño, además esa palabra.

Hijo mío

No me lastimes

Hijo mío

No me mates

Hijo

Bang

No cayó de inmediato sino que se sostuvo un par de segundos de su mula como si estuviera borracho hasta que lo hizo de manera estrepitosa. Quitado el obstáculo me dirigí hacia mi botín. Tan pronto abrí la maleta el terror se incubó dentro de mi estómago como huevos de serpientes: En su interior habían dos sotanas, un rosario, una biblia, un poco de ropa y una carta del obispo donde anunciaba al ahora difunto sacerdote Atanasio Estévez como nuevo párroco de Pico de Oro.

A la desesperación le siguió el llanto y al llanto, el arrepentimiento. Había matado a un hombre santo. Caí de rodillas como Saulo de Tarso camino a Damasco y mientras las lágrimas se confundían con la sangre del sacerdote, veía el ocaso de un día que se extinguía.

¿Qué me impulsó a tomar su lugar? Mi alma no tiene salvación desde ese día pero sentí que el pueblo no podía quedar a la deriva. Lo enterré haciéndole un montículo de piedras, estuve un rato largo pidiéndole perdón y prometiéndole que me haría cargo de su misión y me encaminé al lugar.

Pico de Oro, a diferencia de lo que su nombre da a entender, es un pueblo más pobre que las ratas, un sitio de no más de cuatrocientas personas y cien casas donde todo estaba por hacer. Llegué al día siguiente y el alguacil, un pobre diablo que ni siquiera iba armado, me llevó a la parroquia, una casucha que parecía incluso más miserable que el resto.

La primera misa fue un desastre. La ropa de Estévez me quedaba dos tallas más grande haciéndome ver como un payaso y no sabía qué decir o cómo hacerlo. A la gente no le importó, de hecho me parecieron que estaban divertidos por la función, cuando empezaba a titubear ellos empezaron a corear lo que debía decir y yo lo repetía al revés de lo que debería ser una sacristía normal.

¿Sabían que era un farsante? Nunca lo he dudado. No creo que sea muy común que un cura se emborraché con sus feligreses o cada cierto tiempo se vaya de putas para descargar sus instintos más primitivos, sigo siendo un hombre y la castidad me parece más inútil que una cagada de caballo en el desierto. Sin embargo, también me hice uno con el pueblo, como decía antes estaba todo por hacer, no sólo desempeñé funciones de sacerdote sino de carpintero, artesano, agricultor, carajo incluso fui una especie de alguacil cuando me tocó ir a detener al joven Walter quien borracho le estaba pegando a su mujer y si bien en un principio no quiso oír mis sermones y me mando a que me metiera ‘la puta biblia por el culo’, me escuchó mejor cuando le di un par de golpes y hundí su cabeza en el abrevadero. Prometió no hacerlo de nuevo.

Cada vez leía más la biblia al punto que llegué a aprenderme capítulos de memoria. Reflexionaba en sus historias y pensaba en dónde estaba dios, en el sentido de las cosas. No lo vi en el antiguo ni en el nuevo testamento, ni en Jesucristo resucitado o en el Vaticano, esos culos gordos que habían mandado al difunto Atanasio Estévez a este pueblo olvidado por todos donde nunca le hicieron llegar  ni un centavo, pero sí lo veía en el pueblo, en la sonrisa de los niños que asistían a la misa, en la comunión que se formaba durante la sacristía, en un pueblo lleno de fe que había acogido a un extraño como si fuera un santo, quizá sabían que era un farsante, pero era su farsante.

Así transcurrieron años y décadas donde mi pelo se tornó gris y vi contraer matrimonio a muchos de los niños que correteaban por las calles polvorientas, así como vi partir a muchos amigos al más allá. En los últimos días llegaron noticias aterradoras de poblaciones vecinas: Un grupo de bandoleros comandados por un tal Sucio Juan había saqueado todo lo que se encontraba a su paso violando y matando sin importar si el pueblo no ofrece resistencia. Mi pueblo es el próximo en su camino.

Ahora bien, soy más partidario del Antiguo Testamento que del Nuevo, sobre todo  si se trata de supervivencia. Las parábolas de Jesucristo son bonitos cuentos pero no se aplican a la vida real,  dar la otra mejilla no es recomendable especialmente si una banda de asesinos piensa matar a tu hijo y follarse a tu mujer delante de ti. Con esto en mente reuní al pueblo en la capilla. Les hablé de David, Saúl, Sansón, Moisés y Josué y como al igual que los judíos éramos un pueblo elegido por dios por lo que debíamos defender nuestra tierra de toda invasión. Saliva gastada en vano, desde la primera frase sabía que me iban a seguir, igual continué otro rato  buscando inspirarlos más.

Y ahora estamos a la espera de Sucio Juan. Armados de pocas pistolas, azadones,rastrillos, piedras, picas y todo lo que pueda matar. Ellos son asesinos profesionales, el pueblo, en su mayoría, campesinos; no sé qué vaya a pasar, si logremos detenerlos o ellos dejen el pueblo reducido a cenizas o si dios en su magnificencia descienda un puto ángel del cielo que detenga esta locura. Sólo sé una cosa, correrá sangre, mucha sangre y quizá al final del día y sin importar nada más, haya encontrado redención por mi pecado. Oigo los cascos de cincuenta hombres retumbar hacía acá, el asesino que hay en mí se regocija. Se acercan. Que dios nos bendiga.