miércoles, 9 de octubre de 2019

Carta a Maximiliano


Mi adorado sobrino,

¿Sabes? Desde que tus papás decidieron llamarte Maximiliano siempre he pensado que ese nombre, grandilocuente y espectacular, me recordaba a un rey o un emperador y como a los monarcas de la antigüedad se les daba un apelativo he pensado que el tuyo podría ser ‘El Inesperado’.

A diferencia de tu hermana, nadie esperaba que llegaras y  lo hiciste, de un momento a otro, de repente, sin esperar permiso o invitación; incluso el momento de tu nacimiento fue así: Se planeaba que llegaras el 12 de octubre y decidiste que no, que ya estaba bien de comodidades y ya estabas listo para enfrentar la vida. Y no me tomes a mal, lo de ‘Inesperado’ no es una ofensa, al contrario, las mejores cosas de la vida siempre aparecen de sorpresa, sin imaginárnosla, el beso robado de quien nos gusta, esa noticia que creímos que no llegaría, el viaje que aparece de repente….eres inesperado, como un regalo de la vida.

Llegas, babeante y curioso a un mundo maravilloso y asombroso, caótico y trágico. El mismo día que naciste otros cientos de miles de bebés en todo el mundo hacían lo mismo y no sé si compadecerte a ti o a ellos o felicitarlos y darles la bienvenida.

El mundo que te recibe es uno mutante y acelerado, que no se detiene. Estamos ante una revolución en cuanto a tecnología y concepción de vida que es comparable a la agrícola o la industrial y que lejos de iniciar apenas está empezando. Conceptos como la vida, el amor, la comunicación, las relaciones y la muerte están cambiando constantemente y los viejos como tus papás o yo apenas tratamos de capotearlo como buenamente podemos.

Pero ahora no tienes que pensar en ello. Llegas a una familia hermosa. Mi hermana, tu mamá, y tu papá, son personas maravillosas que te guiarán por un buen camino, compréndelos a pesar de sus errores. Tienes también una hermana mayor, Verónica, y así a veces quieras ahorcarla, ella será la palanca que te impulse a ser una mejor persona y quien permanecerá a tu lado cuando la función haya terminado y el buque se esté hundiendo, ella será tu ancla y fortaleza para seguir adelante. Créeme, sé de lo que te hablo.

Hace casi dos años le decía en la carta de bienvenida que le hice a tu hermana que a pesar de mis 34 años no sabía mucho de este cuento de vivir. Lamento desilusionarte pero dos años después sigo sin recibir una respuesta o iluminación sabia que transmitirte. Tengo 36 años y más dudas que certezas pero trato de vivir en este mundo dando lo mejor de mí mismo y aprendiendo cada día más, levantándome una y otra vez  y siguiendo en la pelea a pesar de los golpes que me dé la vida.

Puedo decirte que tratarán de  juzgarte por nacer en el país que lo hiciste, por tu color de piel o tu género. Te juzgarán no por quién eres sino por tu procedencia, intentarán que te sientas culpable por ello, como si lo que nos precede fuera motivo suficiente para sentirte mal. Estas personas son débiles y quieren que tú seas igual de mediocre que ellos. Lo único que te define son tus acciones, sé fuerte, a nivel físico, mental y espiritual, sé bondadoso e inteligente, elévate como un ave encima de la mediocridad rampante y brilla con el vasto cielo como tu límite.

Sé fuerte pero no temas llorar o expresarte. Nunca te avergüences de quién eres o de dónde vienes, no dejes de amar a otra persona por el miedo al qué dirán, por su estrato social, género o color de piel, siempre y cuando tus sentimientos nazcan del alma y tengan la fuerza de una avalancha.

Lo más importante en la vida, pequeño Maximiliano, es ser feliz, todo lo demás sobra: La plata, el sexo, la fama. Procura ser feliz sin lastimar a otros y lo más importante sin lastimarte a ti mismo…..ah, la vida es tan corta y solo eres consciente de ello cuando empiezas a perder  seres queridos o envejecer y el 90% de las cosas que nos preocupan no son tan importantes como un cielo estrellado o una puesta de sol.

Y ama a tu familia. Son tu sangre. Quienes siempre, hagas lo que hagas y pase lo que pase, estarán para ti y serán tu luz, tu faro y tu amor y dentro de ella siempre estará tu viejo tío Tulio que te ama con todo su corazón.

Bienvenido a este mundo, Maximiliano. Espero que el viaje valga la pena.




martes, 8 de octubre de 2019

Mario Bros, Pacman y Zelda al rescate


El muñeco se llama Link y está en un peligroso castillo luchando por volver a casa luego de naufragar en una isla lejana. El juego se llama Zelda, Link´s awakening y lo jugué por primera vez en 1996 en mi nuevo y flamante Game Boy de la época. Hoy veintitrés años después, por azares de la vida, pude volver a jugarlo y la alegría al conectar la consola y recorrer sus mundos fue la misma que tuvo ese adolescente de trece años.

Es curioso como los videojuegos han marcado gran parte de mi vida. Cuando era niño le hacía berrinche a mis papás porque no tenía una Nintendo. Mi viejo con mucho esfuerzo me compró primero un atari y casi inmediatamente después la tan anhelada consola. Cuántas noches pase casi en vela jugando una y otra vez los mismos juegos casi hasta quedar ciego y casi hasta tirarme tercero de primaria, asumo que siendo salvado por el dios de los ludópatas que no desampara a sus pobres acólitos.

Conforme crecí fui cambiando de consola. Que el Super Nintendo, luego el Nintendo 64, la Playstation, el  Wii y muchos años después la Playstation 4. Cada aparato de estos representaba mi manera de ver la vida de ese entonces.

Hace poco tuve la oportunidad de tener acceso a un aparato que me permite acceder a varias consolas del pasado –donde está el Zelda del que le tomé la foto. Ha sido amor a primera vista, jugar los Mario Bros, los Donkey Kongs y demás juegos de mi niñez me transporta a una época donde todo parecía más sencillo: ir al colegio, hacerle caso a mis papás, rescatar con Mario a la princesa de las garras del dragón, salvar el mundo, derrotar a los villanos.

Pero creces y los videojuegos y tu vida se vuelven más complejas: Los villanos no son tan villanos, a veces la princesa no quiere ser rescatada y ansía irse con el dragón y  el mundo está tan corrupto que te preguntas si en verdad merece ser salvado; tus padres mueren, dejas la ciudad donde creciste, pasas hambre y frío, te enamoras, te rompen el corazón, lo rompes tú en más de una ocasión, el sexo suele complicar más las cosas de lo que deberían, escribes páginas que están destinadas al olvido, te das cuenta de lo efímero de la vida y que morirás.

Pero como aquel que recorre sus pasos enciendes la máquina y te olvidas del mundo exterior, del trabajo, la situación del mundo o el desastre que a veces es tu vida. Ves los juegos con los que creciste y seleccionas y juegas, por ejemplo, al Zelda. Link necesita tu ayuda para salir del castillo y vos no se la vas a negar, y recorres los mismos pasos que hacías de chico y te alegras de los mismos logros y por un segundo te parece oír la voz de tu padre diciéndote que apagues ya el condenado televisor que mañana toca ir a estudiar y cuando te acuestas te parece sentir la mano de tu mamá rozándote la frente con cariño diciéndote que todo estará bien y que la vida no es más que un sueño.