sábado, 31 de octubre de 2026

El milagro (Poema de terror)

 Como cada Halloween. Les comparto este relato de terror. Espero les guste.

T


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El Milagro

Si acaso en una noche oscura,
sin luna ni estrellas
que guíen tu caminar,

te internas por el sendero
de la arboleda muerta
y las flores marchitas,

escuchas, en la lejanía,
vítores de júbilo
como aullidos,

y divisas a lo lejos hogueras
que se elevan hasta el cielo
de llamas malvadas
y humo tóxico.

Te recomendaría, viajero,
que dieras media vuelta,
deshicieras tus pasos
y no miraras atrás.

Más buen forastero,
si tu sed de aventura
y curiosidad es más grande,

y decides seguir
por la arboleda muerta
y las flores marchitas,

habrás llegado
al Milagro,

donde la tierra
siempre está sedienta.

Ignora la riqueza
de sus tierras,
los ríos y manantiales
que la nutren,

porque la tierra
está sedienta
y su gente
enferma.

Hambrienta de muerte,
sedienta de sangre,

sus heraldos son carroñeros
y sus líderes mentirosos.

La libertad es destrozada
y la belleza destruida,

pasada a cuchillo,
quemada en la hoguera
o relegada
al olvido.

La voz de sus habitantes
se ha convertido
en el aullido
de una manada

que clama
por más cadáveres,

porque entre más muertos
trituren en sus fauces,
más cerca estará
la paz prometida.

Si saludas
de manera cordial,
te devolverán el cumplido
de manera jovial,

más detrás de ti
se alistan las palabras
afiladas
como puñales,

el odio que centellea
listo para atacar.

No confíes en la gente
de El Milagro,

porque su parecer
es frágil
como una veleta,

y un día
dos más dos es cuatro,
pero al siguiente
es cinco.

Llevan tanto tiempo
en medio de espejismos

que han olvidado
incluso sus nombres.

Si visitas El Milagro
durante las noches
de los fuegos fatuos

y las hogueras perpetuas,

verás la ofrenda
a su dios:

hombres envueltos
en sabanas blancas.

Algunos son criminales,
pero otros no.

¿Importa acaso?

La banda marcial
entonará los himnos,

la algarabía
ahogará los llantos
de las madres.

Serán amarrados
a los postes

y prendidos fuego,

ardiendo mientras
en torno a ellos
los manantiales puros
se mezclan

con ríos
de aguardiente.

Y habrá jolgorio
y fiesta
y son,

alegría,
música y parranda
hasta el amanecer.

Porque la tierra
está complacida
por hoy,

pero mañana
estará sedienta
de nuevo.

Y si después de ver esto,
querido forastero,

no has puesto
pies en polvorosa
y abandonado el poblado
para no volver,

ya eres parte
del Milagro.

Más no te fíes
ni descanses la mirada
ni el espíritu,

porque la noche
menos pensada
irán por ti.

Mientras te envuelven
en la sabana blanca,
oirás el jolgorio
por tu muerte.

Al atarte
y prenderte fuego,
oirás los sonidos
de carnaval fúnebre.

Y toda la música
y los gritos agónicos
de dolor

solo será una forma
de decirte

que ya eres parte
del espejismo.

Tu bienvenida
la milagro.