(Escribí esto el año pasado para mi cumpleaños pero se me olvidó montarlo, lo hago ahora para que no se pierda)
No importa quien seas, algún día serás solo huesos
El sake de Binks, Eichiro Oda
Hace poco jugué un videojuego (Death Stranding,
para más señas) donde asumes el rol de un repartidor en un mundo
postapocalíptico. Al principio es un poco (bastante de hecho) frustrante. Te
enfrentas a un mundo agreste y hostil completamente solo, pero a medida que vas
avanzando conoces gente, creas una red de amigos que hacen de este mundo
horrible un lugar en el que vale la pena vivir.
Pensaba en este juego en esta madrugada del 12 de
mayo de 2023 donde llego a mis 40 años. Si la vida sigue su curso normal y
muero de viejo estoy llegando más o menos a la mitad de mi existencia. Miro en
retrospectiva y si bien en el curso de la historia de la humanidad no es ni
siquiera un parpadeo, personalmente siento que he vivido mucho. He visitado
lugares maravillosos, leído libros espectaculares, he hecho cosas tanto buenas
como malas y he tenido el placer de conocer personas maravillosas que hacen de
mi vida algo especial.
Mencionaba el videojuego porque siento que aplica
a mi vida. Son las personas que he conocido lo que le da sentido a ésta. Es su
amor, el de todos aquellos que me conocen, me quieren y me soportan los que me
impulsan a seguir adelante. Muchos de ellos ya no están, algunos han partido al
claro al final del camino dejándome su recuerdo y enseñanzas en mi corazón;
otros fueron parte muy importante de mí pero ya no están presentes, algunas
veces por culpa mía, otras porque ellas han optado por alejarse, quizá no ha
sido culpa de nadie, es la misma vida una sucesión continua de encuentros y
despedidas y aunque ya no estén presentes lo que pasó con ellas me hizo feliz y
me ha convertido en la persona que soy.
Y están, como no, los que aún siguen presentes.
Contra viento y marea. En los momentos difíciles y los fáciles. Con los que
comparto risas, tristezas y alegrías. Estas personas invaluables son para mí mi
tesoro más preciado....
Este año he publicado un libro, mi primer libro
(espero que hayan más) y muchas personas me han preguntado que siento. Si soy
sincero no he escrito ni por la plata (impensable en Colombia), ni por la fama.
Lo hice porque quiero compartir mis letras con el mundo y hacer feliz a la
gente con mis historias, pero en estos dos meses desde que Erik vio la luz he
sentido tanto el apoyo y el amor de las personas que siento que todos los
esfuerzos, desvelos y esfuerzos han valido hasta la última letra.
Puse en el prefacio de este
texto una frase de la canción del Sake de Binks incluido en el manga de One
Piece de Eichiro Oda y creo que esto resume la vida. No importa que tanto
hagamos, la plata, los viajes, los amigos que hagamos en el camino, el final es
el mismo: todos terminaremos siendo huesos en un cementerio olvidado. Por eso
bebamos, riamos, comamos, lloremos, miremos las estrellas, besemos, abracemos,
caminemos bajo la lluvia, hagamos el amor, escribamos, leamos y hagamos lo que
más nos hace felices porque la vida es un ratico y antes de que nos demos
cuenta el show habrá terminado.
A todos ustedes, como
siempre mil y mil gracias. Nunca lo hubiera logrado sin su cariño.
Un abrazo de su cuarentón de confianza. Los amo
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