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lunes, 18 de febrero de 2019

Oler las flores mientras pasa el apocalipsis


Últimamente vivir en Colombia es como tomarse un tarro de ricino diario. Si no es el problema de los trancones y la contaminación en Bogotá (y con el alcalde más inepto del mundo que cree que la solución a todo es talar árboles), está el asunto con Venezuela, la actitud cada vez más belicosa del presidente Urib…Duque, quise decir Duque o una Policía corrupta e inepta hasta el límite que prefiere agarrar a los golpes a un vendedor ambulante o multar a un pobre parroquiano por comer una empanada callejera mientras a su alrededor los robos y la inseguridad aumentan (y hay qué ver dónde está la Policía cuando pasa un crimen real…seguramente multando jóvenes empanadictos).

Sí, la situación no pinta bien y a veces dan ganas de coger las maletas y largarse a cualquier parte, pero el mundo no pinta mucho mejor. Guerra, hambrunas, gobernantes estúpidos y corruptos y la sensación de saber que si te vas siempre serás un extranjero. A esto sumémosle los medios de comunicación que nos bombardean a diario con todo lo horrible que ocurre, porque estos medios, al igual que los gobiernos saben que no hay una manera más sencilla de manejar a la gente que el miedo mismo.

En este panorama pesimista se nos olvida que el sol sigue brillando todos los días. Los problemas nunca han sido cosa del pasado y el ser humano tiene cierta atracción irresistible al caos y la destrucción y le da toda la relevancia a ello.

 El problema en Colombia no es (únicamente)  Uribe, ni Petro, Venezuela,  los políticos corruptos o los policías ineptos, siempre ha habido personajes así y en el futuro seguirán existiendo. Muchas veces olvidamos que nosotros mismos somos el problema, que nos dejamos contaminar el corazón de odio y de rabia, que a diario explotamos no con un gran boom, sino con pequeños actos que nos amargan la vida y de quienes  nos rodean. Estamos tan ensimismados  en nuestros pequeños espirales de desesperación que nos dejamos robar la paz por estos siniestros seres.

La invitación está allí. Disfruten del sol y la lluvia, respiren y tómense un tiempo para desconectarse de las redes o los noticieros, caminen, cómanse ese helado del que están antojados, díganle a esa persona especial que para ustedes que la aman, vean a la gente andar sin rumbo, algunos estarán enamorados, otros ensimismados, otros más irán como hormigas mientras otros vagan sin rumbo. El apocalipsis en Colombia siempre está a la vuelta de la esquina y el final de un modo u otro (y esperemos que sea dentro de muchos años) es el mismo. ¿Qué necesidad hay de amargarse mientras todo pasa?  Vivan disfrutando el camino y podrán darse cuenta de que hay más cosas maravillosas de las que creemos. Se los prometo.




lunes, 3 de julio de 2017

Los buitres

Esperan por la carroña, destrucción y muerte. La desean, huelen y sienten antes de que pase. La rondan con hambre insaciable, obscena, y tan pronto ocurre son los primeros en llegar al desastre: Se alisan su hediondo plumaje antes de presentarse como los salvadores sin importarles que mientras graznan sus horribles discursos de odio, tengan el pico untado de la sangre del cadáver sin enfriar de las víctimas.

Tuve esta imagen repentina cuando ocurrió el atentado del Centro Comercial Andino. Las primeras voces que se oyeron fueron las de Uribe y su séquito, su discurso exudaba tanta prepotencia, odio –ni siquiera por el petardo sino contra Santos- y falsedad que parecía que, de una manera grotesca y vulgar, se alegraran de lo ocurrido.

Para nadie es un descubrimiento que la ideología de Álvaro Uribe se basa en el odio y la muerte. Su discurso se alimenta del rencor que anida en el alma de los colombianos, en un país de pensamiento retrógrado que se preocupa más por la sexualidad de sus ciudadanos que en la pobreza y corrupción a la que han aprendido a tolerar.

 Hay mucho odio en la mayoría de la sociedad, miedo a lo desconocido, a aceptar nuevas realidades y aceptar que no hay verdades absolutas donde de un lado están los buenos –ellos- y en el otro bando quienes no piensan como ellos, tengan su sexualidad o crean en su dios, y es en un país como éste que una figura como la de Uribe, autoritaria, paternalista y  de derecha se erige como faro y guía de ese país que quiere seguir viviendo a comienzos del siglo XX sin darse cuenta que la humanidad sigue avanzando.

Eso explicaría el cinismo y la prepotencia de las huestes uribistas. No solo mienten una y otra vez sino que lo hacen de una manera tan mediocre, tan mal hecha que uno se pregunta si no lo hacen de aposta para burlarse en la misma cara de sus seguidores. Las falsedades del referendo, la reunión que tuvieron con Trump (una mentira tan patética como ridícula que era obvio se iba a descubrir), todo lo que dijeron del proceso de paz son prueba de lo que digo. Pero sus seguidores siguen hechizados por el magnetismo de su líder, no solo ignoran cuando se descubre el engaño sino que incluso toman estas mentiras, incluso las más absurdas como verdades indiscutibles.

A veces pienso sin embargo que este país quizá sí se merece a Álvaro Uribe, no el títere que elija como su candidato para gobernar desde las sombras, sino él mismo. En ocasiones siento una mentalidad tan cerrada, tan radical, tan viciada, que dan ganas que lo nombre presidente vitalicio, una figura como la del Generalísimo Franco o Pinochet o incluso Hitler que haga más oscura la noche que nunca cesa en Colombia, porque si algo nos ha enseñado la historia es que después que se toca fondo hay un renacimiento en los países.

Pero mientras tanto los buitres siguen volando en el cielo, al acecho, esperando…..




jueves, 25 de agosto de 2016

Plebiscito por el fin del conflicto: Un voto por el futuro


Vivimos un momento histórico. Ayer, 24 de agosto de 2016, se firmó un acuerdo de paz entre el gobierno y  las FARC, la guerrilla más antigua del mundo. Un acuerdo que se da cincuenta años después de guerra, muertos, terror, campos asolados por la muerte, de miles de muertos, secuestrados, mutilados y violados. Un apretón de manos que nos invita al perdón, a un país más justo, a un futuro mejor a las generaciones por venir.

Desde luego el nombre que le han dado los medios es bastante ambicioso, se grita a los cuatro vientos que esta es la firma de la paz, cuando en realidad no la es, pues los factores que crearon a esta guerrilla, la corrupción, la desigualdad, la injusticia siguen presentes creando semillas que en caso de no ser atendidas de manera urgente de cara al futuro podrán dar paso a una nueva guerra.

Pienso sin embargo, que este acuerdo es un paso gigante en la construcción de un verdadero país, a una nueva mentalidad, aquella donde se vea la inclusión, donde se reconozca al otro, donde se acepten de parte y parte errores del pasado y se cree una nueva consciencia de cara al futuro que rompa con el ciclo de violencia y venganzas inmediatas que han sumido al país en el atraso tanto mental como físico.

Ahora es el turno de la sociedad de refrendar este acuerdo. El próximo 2 de octubre el país deberá decidir si acepta esta decisión o si por el contrario decide seguir en una guerra sempiterna que no lleva a nada más que la destrucción y el caos. Nunca antes el país había tenido una decisión tan importante en sus manos, nunca había tenido tal poder de ser el arquitecto de su futuro y de lo que decida marcará la hoja de ruta de lo que vendrá a ser este siglo XXI que apenas comienza.

Y no es fácil desde luego. Mientras veía el anuncio en vivo por internet pude observar en simultánea los comentarios que las personas escribían sobre el tema.  Veía frases llenas de odio, de miedo, de terror, de sentirse engañados por Santos a quien acusan de entregarle el país a la guerrilla y de frases tan ignorantes  como decir que vamos camino hacia Venezuela, o que el país se volverá comunista (¿De verdad alguien puede ser tan ingenuo de creer que un hombre proveniente de la oligarquía como Santos es comunista?)

Esta situación ha sido aprovechada por la extrema derecha, aquella que provocó La Violencia a principios y mediados del siglo XX, la que le tiene pavor a la homosexualidad, o que la mujer decida en temas tan importantes como la concepción, para infundir el terror y lo que es peor el terror a través de la ignorancia.

Que a todos los guerrilleros se les dará un sueldo mensual de  un millón ochocientos mil pesos, que habrá total impunidad, que el país ahora les pertenece a las FARC, son algunas de las falacias que se sueltan de manera irresponsable, sobre hechos sin comprobar, verdades a medias y cuyo fin consiste únicamente en sembrar la discordia en alentar el miedo para que así el negocio de la guerra siga campante.

Empeorándolo todo, estas mentiras encuentran eco en un país que no le gusta informarse, que prefiere el chisme a los hechos, que vota no a favor de un ideal sino en contra de una persona. He hablado con más de una persona que no sabe qué fue lo que se firmó en La Habana pero piensa votar negativamente el plebiscito porque a Uribe no le parece (repitiendo como loro de piratas sus mil y un embustes) o porque no soporta a Santos. Incluso muchos gremios, como el de los taxistas han anunciado no apoyarlo si el gobierno no los apoya en sus demandas contra Uber.

Uno de los problemas más graves de Colombia es que la gente no es capaz de pensar a largo plazo, de no ver más allá de sus narices. Lo que se ha logrado en La Habana es algo que sobrepasa a Juan Manuel Santos, a este gobierno y todos sus desaciertos (que no son pocos). Persistir en la guerra, aquella que no se pudo acabar en más de cincuenta años no es sólo pecar por omisión sino ser cómplices de algo horrible.

Es muy fácil pontificar sobre los hechos y estar contra el acuerdo desde la comodidad del  sofá de la casa, porque esta guerra ha alimentado los suelos con la sangre de campesinos pobres de bando y bando; es fácil decir que vayan ellos, los miserables, a la guerra porque la misma gente que vocifera a favor que el conflicto se alargue nunca ha empuñado un fusil o mandaría a sus hijos a la guerra, porque esta misma gente que se proclama Uribista se hace la de la vista gorda al ver que su líder no fue capaz de acabar con la guerrilla durante su mandato y para no hacer evidente su fracaso fue  capaz de asesinar a sus ciudadanos más pobres y hacerlos pasar como guerrilleros en los tristemente falsos positivos.

Los acuerdos están sobre la mesa y cualquier persona puede leerlos. No se está engañando a nadie con ellos. Quienes exigen la cabeza de los jefes guerrilleros olvidan que se está pactando un acuerdo y no una victoria militar y en estos ambos bandos deben ceder, que organismos internacionales estarán velando por el cumplimiento de los mismos acuerdos y que tal como lo dijo Isaac Rabin, “la paz se firma con los enemigos” y nunca ninguno de los lados estará plenamente satisfecho y eso en parte es la construcción y la búsqueda de la paz.

Colombia tiene una cita con la historia el próximo 2 de octubre. El deber moral que tienen los habitantes de este país es el de mínimamente haber leído los acuerdos para saber de qué se tratan. En nuestras manos está la decisión de buscar un mejor mañana, un nuevo comienzo como nación o seguir sumidos en un conflicto que sólo dejará una estela de sangre y fuego. Espero que la decisión que se tome sea algo que nos enorgullezca contarles a las generaciones por venir.

¡Infórmense! Antes de votar lean los acuerdos aquí:
https://www.mesadeconversaciones.com.co/



viernes, 25 de septiembre de 2015

En los tiempos de la paz


Vivimos en tiempos extraños e históricos. Hace poco más de cinco años, el presidente era un hombre cuya única finalidad era exterminar a los grupos guerrilleros sin importar el método que usara, cuántas muertes “accidentales” ocurrieran en el camino o cuántas leyes debían ser ‘acomodadas’  para la ejecución de su política de guerra;  esta semana, uno de sus antiguos hombres de confianza, y quien ahora nos gobierna, optó por el camino del diálogo con la misma guerrilla y anuncia la paz para marzo del próximo año.

Resulta curioso ver el apretón de manos entre Santos y Timochenko. Recuerdo, como si fuera ayer, el discurso del jefe guerrillero después de la muerte de Alfonso Cano, anunciando guerra y muerte por doquier y qué decir de Juan Manuel Santos quien como Ministro de Defensa de Uribe propinó golpes tan certeros como la muerte de Raúl Reyes, El Mono Jojoy y Alfonso Cano. Verlos a ambos, vestido de blanco y dándose un apretón guiados por la mano de Raúl Castro resulta algo que nunca pensamos ver en nuestra vida.

Anunciaron que el 23 de marzo de 2016 será la fecha límite para la firma de la paz. Tal anuncio ha generado una honda división en el país: Existe un grupo que cree que se le está sirviendo el país a las Farc en bandeja de plata y que los rebeldes serán premiados con impunidad por sus actos terroristas; por otra parte, otras personas están cansadas de una guerra infructífera de más de sesenta años que lo único que ha hecho es abonar la tierra con cadáveres y que ya es hora de solucionar este camino con las palabras. En este ámbito, ¿quién tiene la razón?

Desde pequeños nos han enseñado el valor de la paz. La relacionamos con palomas, globos, desfiles y vestidos blancos, con abrazos y besos, algo de cierta forma tan lejano y utópico que creemos que nunca podremos alcanzar.

Si algo hemos aprendido de la historia es que la paz no es otra cosa que un periodo de descanso entre guerras. Ningún país que se precie de serlo vive en una quietud absoluta, siempre hay conflictos internos, problemas de delincuencia común, inmigrantes, inseguridad, miedo al país vecino, al extraño, porque en cierta forma seguimos siendo humanos y todo aquello que representa lo desconocido nos aterra.

Lo que se está logrando en Cuba no es la paz, ni siquiera algo que se le acerque. Si lo miramos de manera fría y cínica podríamos decir que es la jubilación de los peces gordos de la guerrilla quienes cambiaran su vida de violencia en el monte para venir a las ciudades y al Congreso a convertirse en aquello contra lo que lucharon por tantas décadas.

Hablamos de paz pero no se han solucionado los problemas del país. La guerrilla nunca fue la raíz del mal, simplemente un síntoma de aquello a lo que a nadie le importa resolver. Mucho diálogo en La Habana pero la justicia colombiana es una de las más ineptas y corruptas del mundo, criminales abyectos pero poderosos hacen fiesta cuando se les da la gana en una cárcel que parece de mentiras, mientras que fiscales y procuradores parece que sólo les importara figurar y no hacer en su trabajo eficiente y en silencio como ocurriría en un país serio.

Se culpa de todo a las Farc pero no se menciona que el Congreso es una letrina donde políticos se reparten el país de forma grotesca, donde hacen leyes inmundas que sólo les favorecen a ellos mientras anestesian al pueblo tonto y estúpido con reinas, fútbol y noticieros manejados al dedillo.


Y la gente parece olvidar un tema sumamente importante y controversial. Las drogas siguen siendo ilegales, y siguen siendo el mejor de los negocios, mientras esto no se resuelva muy pronto nuevos grupos criminales tomaran las banderas de los ya desaparecidos y los cultivos de drogas seguirán siendo nutridas por la sangre y el plomo de las personas.

Hay odios que no se olvidan, resentimientos que no mueren y que siguen presentes. La gente de las principales ciudades se refugia en sus fortalezas de concreto y olvidan que hay un país allá afuera, olvidan las masacres, la rabia, la zozobra por el acecho de grupos ya sean paramilitares o guerrilleros, las violaciones, el exilio y  la sangre, tanta tantísima sangre que parece ser el sino de este país. Mucho se deberá trabajar para cerrar heridas y seguir hacia adelante.

Decía anteriormente que las negociaciones de La Habana culminarán con la jubilación y, seamos sinceros, la amnistía de los peces gordos y medios de las Farc. Tengo el presentimiento que al guerrillero raso, a pesar de promesas y demás, le darán poco menos que una patada en el culo, y serán presa fácil de las bandas criminales y narcotraficantes que emergerán del viejo monstruo, las Bacrim se incrementarán y seguirán existiendo mientras las drogas sigan siendo ilegales y la pobreza siga azotando los campos.

Pero, y a pesar de todo lo que he dicho antes, tengo fe en el proceso que se está llevando a cabo en Cuba. Hemos vivido muchos años con la sombra de la guerrilla, con su existencia. Hemos teñido nuestra mente y nuestra alma con violencia, con odio, con muerte. Más de una década, más de medio siglo, quizá toda nuestra existencia como país, siendo un conflicto armado reemplazado tras otro tan sólo reemplazando los nombres de los grupos enfrentados y de sus protagonistas en una guerra que parece no tener fin.

Creo en este proceso porque vivimos en una era histórica, en tiempos de transición. Porque el país necesita cambiar su imaginario colectivo de violencia desmedida e inútil, de las políticas del fin justifica los medios y el todo vale de hombres tan disímiles pero a la vez tan parecidos como Pablo Escobar y Álvaro Uribe, por un pensamiento de reconciliación, de una nueva senda (que sí, será muy dolorosa) que será las puertas de un nuevo amanecer para Colombia.

Los retos, como algunos que he mencionado en este texto (y mucho me temo que sólo he rasgado muy por encima la punta del iceberg) son enormes, gigantescos y  no solamente del gobierno y de Juan Manuel Santos depende el futuro del país sino de  aquello que  hagamos todos como nación, y la manera en qué nos enfrentemos a los retos nos irá dando la respuesta a ello.

Decía que no creía que lo que se estuviera haciendo en La Habana sea la paz o algo parecido, pero creo que es un primer paso importantísimo para lograr si bien no ese estado utópico e inexistente, si una sana convivencia y un desarrollo real como país. ¿Estaremos listos para  responder a esta llamada histórica?






martes, 27 de mayo de 2014

Elecciones 2014 (Segunda vuelta)


Miedo. Esa es la palabra que define el ambiente del país en los últimos tiempos y el principal argumento que usan nuestros corruptos e ineptos políticos para dirigir los hilos de la nación.

Como sabrán, las elecciones presidenciales se definirán en segunda vuelta el próximo 15 de junio y la situación no podría estar peor, ambos candidatos han demostrado, con creces, su incapacidad para dirigir el país pero por desgracia para todos, toca elegir a uno para hacerlo.

De un lado, está el presidente Juan Manuel Santos quien se queja ahora de la campaña sucia de su rival cuando él mismo uso muchas de sus tácticas hace cuatro años contra el entonces candidato Antanas Mockus. El juego sucio no es extraño para él, quien empleando al siniestro JJ Rendón no dudo un solo segundo en vilipendear a su rival, llegando incluso a la bajeza de apelar a la enfermedad del otro para ganar votos.

No nos digamos mentiras,  más de uno se sorprendió cuando al llegar a la Casa de Nariño, Santos impuso su propia política y traicionó la macabra ideología de su hasta entonces jefe Álvaro Uribe Vélez, y  sin embargo, su gobierno ha sido el de los espejismos, las propuestas  que no se cumplen, las palabras bonitas pero vacías y la obsesión casi enfermiza por figurar en los libros como el hombre que logró la paz en Colombia.

Es Santos un jugador de póker, astuto, callado, que se mueve a conveniencia, al que sólo le importa beneficiar a sus amigos y el resto de la gente,  como los campesinos y sus justos reclamos, esos que en sus palabras “no existen”,  no sirven para otra cosa más que darle los votos que ahora anda buscando tan desesperadamente.

Su gestión ha sido tan triste que ni siquiera siendo presidente y teniendo a su disposición la maquinaria del estado pudo lograr liderar la primera vuelta y logró apenas un triste 25%, cifra que refleja un resentimiento, un disgusto de la población quien no se siente identificada por su pobre gestión.

Por el otro lado está Uribe. No usemos eufemismos ni nos engañemos, Óscar Iván Zuluaga no cuenta para nada, es simplemente un médium que obedece la voluntad de un patrón. Basta mirar la transmisión del discurso de victoria de Zuluaga: En una pantalla doble se mostró, por un lado al candidato leyendo –porque ni siquiera es capaz de hacer sus propios discursos- un texto escrito seguramente por Uribe y en la otra se mostraba al expresidente desde sus cuarteles en Antioquia analizando la situación, su semblante era sereno, pensativo pero con la soberbia de un pequeño emperador que ve cumplidos sus designios al pie de la letra.

Álvaro Uribe Vélez es para mí uno de los hombres que más daño le ha hecho al país en los últimos años.  Su bandera es el autoritarismo, el engaño, la mentira y la corrupción. Con tal de lograr sus objetivos es capaz incluso de cambiar la ley. Lo grave no es ni siquiera él, sino su política de ‘todo vale’, de  ‘el fin justifica los medios’. Casi treinta años atrás, otro hombre impuso la misma ideología corrompiendo y pervirtiendo todos los estamentos de la sociedad y sus consecuencias, a casi veintiún años de su muerte, aún  las seguimos padeciendo. Su nombre era Pablo Escobar Gaviria.

Tanto Santos como Zuluaga esgrimen la paz como caballo de batalla y mientras uno  dice querer hacer la paz, el otro no duda en usar el miedo y crear la necesidad de la guerra para ganar las elecciones.

Seré sincero: No creo en el proceso de paz que se está llevando a cabo en la Habana. No porque creo que sea improbable que se firme, es posible que así sea, sin embargo, eso no traerá la tan anhelada paz. Simplemente será el desmonte de viejos guerrilleros y el ascenso de otros quienes irán a parar a bandas criminales y narcotraficantes donde seguirán sembrando el terror. Para lograr la paz se requieren cambios sociales, reformas agrícolas y educativas gigantescas que requerirán muchos años y muchas generaciones y que a ningún político le interesa  iniciar.

Pero tampoco creo en la fórmula Uribe. Incitar la violencia no resolvió nada el siglo pasado y no lo hará éste.  Ni siquiera el expresidente fue tan bueno en la guerra como él mismo lo pregona a los cuatro vientos  o si no ¿Por qué se tuvieron que asesinar a jóvenes campesinos para hacerlos pasar como guerrilleros?

¿Qué hacer entonces? Si bien me parece que Santos no ha desempeñado un buen papel, ha tenido también ciertos aciertos. Como dije anteriormente, no creo en los diálogos de La Habana pero no puedo negar que es algo bueno que se cambien las balas por ideas –sin llegar al extremo patético de Pastrana que regaló todo el país a las Farc-.  Volver a Uribe sería nefasto para el país, se volverían a las épocas del terror, de no hablar en voz alta, de los peores escándalos de corrupción en el país, los jóvenes asesinados y camuflados como guerrilleros, de cambiar la ley al antojo y volver a una época de polarización y miedo. 


El próximo domingo 15 de junio, acudiré a la urna y votaré muy a mi pesar por Santos, no lo hago por él, ni porque crea en que pueda  mejorar el país o lograr la paz, lo haré en contra de un pensamiento, un hombre y una  ideología  que sólo puede traer muerte y destrucción para el país. 

viernes, 23 de mayo de 2014

Y se vinieron las elecciones….

Por: El gato bandido

Eventos que se realizan cada cuatro años como el Mundial de Fútbol o los Juegos Olímpicos palidecen ante el más divertido, caótico, desastroso e inhumano certamen que reúne a la sociedad colombiana, me refiero, como no, a ese circo que son las elecciones que cada cierto tiempo debe padecer el país para elegir el inepto de turno.

No nos digamos mentiras: Hay que ser muy loco, muy bobo o muy malo para querer ser el nuevo residente de la Casa de Nariño. Sin embargo, siempre habrá personajes que estarán dispuestos a todo por ser el colombiano al que más se le recuerde su señora madre por los próximos años.

Este felino rotativo ha conocido de fuente fidedigna algunas de las labores que estos candid(os)atos están desempeñado con tal de ocupar este para nada prestigioso cargo.



Santos baja estratos
Consciente de su imagen de aristócrata proveniente de la alcurnia rola, el presi Santos quiere proyectar una diferente. Para ello ha decidido untarse de pueblo. El primer paso fue dormir en una casa de interés social y levantarse al otro día en calzoncillos, despelucado y sin nada que comer.  Nos cuentan que su ambición no se quedará allí, algunos de sus próximos proyectos será jugar tejo y tomar pola hasta quedar jetiado,  nutrirse a punto de chunchulo, bofé y morcilla (para lo cual contará con la asesoría de Angelino) y subir de rodillas a Monserrate a ver si se le cumple el milagrito de la reelección.





Vargas Lleras le da duro al ‘perreo’
Cansado de ser considerado como un tipo serio, hosco, irascible y fumador (que es verdad pero nosotros no lo hemos dicho) el vice del Presi Santos, German Vargas Lleras, quiere mostrar que es un vacan, un tipo divertido. Para ello quiere azotar baldosa y ponerse a tono con lo último en música y para eso ¿qué mejor que hacerlo a ritmo de reguetón? Por eso Lleras ahora no pierde oportunidad de darle al perreo, al sandungueo y el reguleo, a lo único que no le ha jalado es a imponer el tema musical ‘el serrucho’ como himno de campaña pues no quieren que piensen que ese será el lema de su gobierno.





Oscar Iván el ‘Munster’ favorito
No nos digamos mentiras, aparte de ser el candidato de Uribe nadie sabe qué otro mérito tiene Óscar Iván Zuluaga, es por eso y dado su parecido al abuelo Drácula de la famosa serie ‘Los Munster’,  ha optado por querer parecerse al máximo al chupasangre y aspira heredar por lo menos un poquito del carisma de dicho muñecajo. Para lograr su objetivo ha decidido salir a hacer campaña ataviado con las vestimentas de dicho personaje, afilarse los colmillos y hasta ha llegado al extremo de querer cambiar el nombre de su tierra natal Pensilvania (Caldas) por el de Transilvania (Rumania)





Uribe se tira al agua
Mientras su protegido anda cual conde en pena en busca de voticos, el dueño de los tres huevitos, está lanzándose  en cuanta piscina, tobogán, acuaparque de la caña y charco vea, con tal de estar listo cuando llegue el momento en que cambie una vez más la constitución para echarse al agua con sus aspiraciones presidenciales.
                                                                                                                

Peñalosa, el bolardo
A falta de recursos, el antiguo alcalde de Bogotá apela al recuerdo y está pintando todos los bolardos que el instaló en la capital con su cara para lograr recordación y que cuando llegue el momento de las elecciones hacer que el electorado lleve ‘un bolardo’ en su corazón…y en las urnas

De igual manera tenemos noticias que la candidata por el Polo está haciendo una cartilla de quinientas páginas diciendo que la opción es CLARA y aCLARAndo que ella no tiene que ver nada ni con Lucho Garzón, Samuelito Moreno o Petro que tantas ‘travesuras’ han hecho en Bogotá.


Para finalizar sabemos que Marta Lucía Ramírez está practicando cómo pedirle al nuevo presidente cupos para ella y la bancada conservadora.



Nota aparecida en el periódico humorístico El Gato, el mejor rotativo del mundo y sus contornos...

miércoles, 28 de marzo de 2012

Volvemos con nuestro juicio después de comerciales…



Si alguna enseñanza nos ha dejado el largo y publicitado juicio por la trágica  muerte del joven Luis Andrés Colmenares es que poco importa la rigurosidad periodística y  la seriedad al abordar el caso, sino cómo se incrementa las ventas y que tan amarillistas pueden ser los ya de por sí morbosos  medios de comunicación en Colombia.

Lo importante es el rating, el show, el espectáculo, la cara de de las acusadas, el primer plano de la lágrima de la madre del difunto. Espectáculo, magia, sensibilidad, Pirry, Teodoro…la maravilla que es la televisión colombiana.

Propongo entonces matar dos pájaros de un solo tiro. Ya que queremos circo, pan y justicia, hagamos un espectáculo que eleve el rating hasta las nubes y que ayude a la descongestión de la justicia.

En pocas palabras propongo un reality show regido por dos jurados: La cara fresca de la televisión, a quien llamaremos Amparito Reversex y una fotocopia mal hecha de la Nena Jiménez a quien llamaremos La Dezcarate. De la parte musical podría encargarse el enano Cesarión y su banda, y el presentador podría ser un calvo paladín del buen gusto y el humor de un programa matinal x a quien llamaremos JotaMamon.

Mezclémonos entre la multitud y no hagamos ruido que el espectáculo ya va a comenzar…

(Música alegre del único tema musical conocido que tiene Cesarión: Panela.)

JMamon: ¡Muy buenas noches querida audiencia! los saludamos desde  nuestros estudios en este su programa: Luces, cámara, ¡Culpable!  Con ustedes la hermosa, la sin par, y sin clemencia ¡La Dezcárate!…

(De fondo se escucha Born to be wild y sale la susodicha sacando la lengua y pateando un gato de peluche)

La Dezcarate: Hola público, ¿Cómo están mis morrongas, zorras y perros la noche de hoy? Esta noche traeremos un nuevo juicio y si nos sobra tiempo les daré un adelanto de mi nuevo stand up, ‘La culpa es del marrano’.

JMamon: Pero qué sería de este programa sin ella, la reina de reinas, la diva de divas, la original; cuando la hicieron rompieron el molde….Amparito Reversex, ¡fuerte aplauso!

(Sale la diva rodeada de cuatro hombres en tanga dorada quienes la transportan como si fuera una Cleopatra)

Amparito: Ahhh ohhh….buenas noches mis amores…ahhh ohhh…

JMamon: En la emisión de hoy un caso espinoso: Ellos se robaron la 26, 30, la 69 y hasta la 100 pero a la vez han salido en revistas como el JetSet  y Hola desde su casa del Beverly Hills de  la Costa. Reciban con un fuerte aplauso a los Anule…

(En medio del tema de Benny Hill interpretado por Cesarión y su orquesta, aparecen los primos Anule ovacionados por una multitud enardecida)

JMamon: Ahora vamos a los camerinos donde está nuestro reportero- reportero Ricostillón Caldero con los participantes, quiero decir los abogados de este caso.

Ricostillón: Gracias, JMamon. Aquí estoy con los participantes, a mi lado con un traje de lentejuelas rojo, el fiscal del caso, Lambona. A mi derecha, con el traje azul, el abogado De La Asprilla, quienes están ansiosos por la votación del público. Concursantes, ¿por qué deben votar por ustedes?

Lambona: Las pruebas son contundentes, los Anule saquearon este ciudad con complicidad del Torompolo Antidemocrático….

De la Asprilla: Oyeeee…tienen que votar por mí porque los Anule anunciaron que si salen libres traen a Shigüira en un concierto gratuito y eso es mucha vacanería ¿no?

JMamon: Debemos irnos a una pausa pero antes de eso no se olviden de votar en nuestra urna virtual: ¿Cree que los primos Anule les sienta bien las canas o los prefiere con el pelo teñido? Los resultados en La Cosa Política que sigue moviendoseeee…..

(Tanda de 20 minutos de comerciales intercalados con el boletín del consumidor y un discurso del presidente felicitando a Colombia por empatar con Bolivia en el Metropolitano y lamentando la masacre de 10 soldados en el Caquetá)

JMamon: Bienvenidos de nuevo a su programa ‘Luces, cámara, ¡culpable!’, Ha llegado la hora que toda Colombia espera….la intervención de los abogados…adelante doctor Lambona.

(Mientras Lambona se dispone a hablar la banda de Cesarión interpreta ‘El vuelo del Moscardón de Rimsky Korsakoff)

Lambona: Hay múltiples pruebas para encarcelar a los primos Anule…las llamadas efectuadas al alcalde y a los miembros del partido del ToromPolo Antidemocrático demuestran que lo que hicieron fue un espectáculo atroz y….

(Amparito lo interrumpe con un bostezo y La Dezcarate alza una ceja con displicencia)

Lambona: A lo que me refiero es que se obró con alevosía, premeditación, desfalco al erario público…

(Un timbre indicando que el concursante debe terminar su exposición)

La Dezcarate: No, qué pereza….Qué cosa tan larga, parece la ‘herramienta’ de un chocoano cuando se despierta…Debería tener en cuenta que la televisión requiere de magia, precisión y un discurso como estos es del siglo pasado..

Lambona: Pero…

La Dezcarate: Ahora también resulto descarado el canino éste...el colmo, definitivamente Colombia, en este caso, no tiene talento.

Amparito: Ahhhh ohhh mi amor, mi niño, lo siento pero no te llamas Lambona….ahhh ohhh

(El turno es para De la Asprilla, la banda de Cesarión toca el tema de Rocky)

De La Asprilla: Solo diré dos palabras: Shigüira en Concierto….

La Dezcarate: Papacito divino...contigo si hay talento, cosota.

Amparito: Ahhh ohhhh, ahhhh ohhh…me ericé…..ahhh ohhhh.

JMamon: El abogado Lambona ha perdido por lo que debe recibir un pastelazo en la cara lanzado por la Descarate; mientras tanto pueden seguir llamando a nuestras líneas  para decidir si los Anule van a la cárcel o vemos a Shigüira en concierto…. ¡Voten ya!  Valor llamada: $5000 más IVA.

(El resto del show es el Stand Up de La Dezcarate, un publirreportaje de Amparito sobre el secreto de su eterna juventud y Cesarión tocando ‘Panela’ una vez más, finalmente, una hora después, sale el veredicto de quienes  llamaron)

JMamon: El veredicto después de diez mil  llamadas con una votación unánime para los Anule es la de: ¡INOCENTES!

(Los Anule se abrazan emocionados mientras Mamon se enjuga las lágrimas y Cesarión interpreta ‘Inocente’, de los Gigantes del Vallenato)

JMamon: La justicia ha hablado, primos Anule ¿qué tienen qué decir? ¿Para cuándo Shigüira?

Guido Anule: Muchas gracias público….nosotros no vinimos acá a ser amigos y la justicia ha obrado. Esperamos terminar las obras de la 26, la 30, la 56, 69, la 96, la 101 entre otras, luego de lo cual traeremos a SHIGÜIRA, puede que se demore un poco pero de que viene, viene. Palabra de Anule….

(Los Anule salen del estudio y se van en su avión privado con rumbo desconocido)

JMamon: Y esa fue otra emisión de este su programa ‘Luces, cámara, ¡Culpable!’ Para el siguiente capítulo traeremos a un furibundo del twitter, amante de montar tinto en yegua y los consejos comunales ¿Tiene corazón grande o es tan sólo un falso positivo? No se lo pierdan y no olviden ‘Haga Rating mientras hace justicia’ ¡Bueeenas noches!

(Se despide el programa mientras la banda de Cesarión toca ‘´Panela’ )


jueves, 8 de marzo de 2012

INDIGNACIÓN


Estoy seguro que Enrique Peñalosa no ha montado en Transmilenio. No ha hecho las colas eternas, ni lo han embutido como si fuera una res en uno de sus articulados; podría jurar que no le ha tocado respirar ese aire caliente y pesado de decenas de personas que se apretujan en  un transporte digno de prisioneros de guerra pero no de  ciudadanos.

Peñalosa exclama orgulloso que él es el padre de ese engendro motorizado cuando debería avergonzarse por ello. Ese sistema puede ser una buena opción para ciudades intermedias pero para la cantidad de personas que tiene la capital es una ridiculez, una broma de mal gusto.

Cansados de esta situación, algunos ciudadanos han protestado, bloqueando vías, exigiendo un transporte eficiente, o por lo menos digno. Sus propuestas han sido sofocadas por el ESMAD –cuyos miembros seguramente también padecen del Transmilenio- y sus legítimas quejas han sido ridiculizadas y menospreciadas por los medios de comunicación y acalladas por las soluciones que no se ejecutarán nunca del alcalde de turno.

Indignación por lo sucedido con la Fiscal Viviane Morales. Una mujer valiente y recta que estaba luchando con esas ´fuerzas oscuras’ que aquejan al país desde hace tantos años. Su error fue pisar callos, meterse con quien no debía, es decir, cumplir con su labor.

Fue sacada por una leguleyada. Los abogados y congresistas repiten como un mantra que  Colombia es el país de leyes. Es cierto que lo somos,  pero una nación de leyes, artículos y decretos mediocres, mal redactados y peor aplicados. Las leyes que sacan hoy a Morales son los que premian con condenas irrisorias a criminales de lesa humanidad como los parapolíticos o lacras de cuello blanco como los Nule.  Ni siquiera podría decirse que la ley es solamente para los de ruana porque Garavito, el monstruoso asesino violador de niños, podría salir muy pronto de la cárcel.

Es claro que en el caso de la fiscal se movían muchos intereses siniestros. Si esta treta no hubiera funcionado, habrían apelado de nuevo a su matrimonio o se habrían inventado cualquier cosa.  Lo importante era quitarse de encima ese estorbo tan molesto.

Indignación por estos y muchas otras cosas que pasan en este país. Situaciones que no son reportadas  por los noticieros que idiotizan al espectador con sangre, fútbol y tetas, como si no fuera suficiente con los trancones, el ya mencionado transmilenio, el monopolio de los bancos, y los criminales que no salen en las páginas de judiciales pero son los generadores de guerrilleros, narcotraficantes y ladrones que pueden estar sesgando la vida de un ser querido.

Rabia y molestia en el ciudadano con las injusticias que día a día van colmando su paciencia, pero que son lentamente ahogadas por el trabajo, el conformismo, porque hoy juega la selección Colombia o porque toca ver a Amparo Grisales erizarse por  televisión.

Suave comodidad que se verá sacudida cuando uno de los hijos de la falta de indignación, un nuevo Tirofijo u otro Pablo Escobar estremezca los débiles cimientos de nuestra frágil paz.

Publicado en El Antagonista.com: http://elantagonista.com/2012/03/08/indignacion/



lunes, 13 de febrero de 2012

Libros leídos 2012: (2) Bandoleros, campesinos y gamonales: El caso de la violencia en Colombia.


Bandoleros, campesinos y gamonales: El caso de la violencia en Colombia.
Autores: Gonzalo Sánchez y Donny Meertens.
Editorial: Punto de Lectura
386 páginas

En este ensayo de Sánchez y Meertens –prologado por el gran historiador Eric Hobsbawn-, se analiza el periodo que en Colombia se denominó ‘La Violencia’  que abarco la década de los cuarenta, cincuenta y mediados de los sesenta, enfocándose en el fenómeno de los rebeldes o bandoleros: Sus inicios, su esplendor y ocaso, exponiendo una historia de sangre en Colombia que no termina y que ha desembocado en la tierra de nadie que es el país en la actualidad.





Colombia es un país eminentemente rural. No importan los avances tecnológicos que se hayan dado en las últimas décadas o la constante migración de campesinos a las grandes ciudades.  El corazón de Colombia está en sus campos, es allí donde se ha gestado la historia del país, es en las pequeñas poblaciones, pueblos y municipios donde se ha escrito con sangre nuestros orígenes.

Los autores de este relato, Gonzalo Sánchez y Donny Meertens analizan un breve periodo de la violencia en la nación, de 1946 a 1965 en donde se da el surgimiento, apogeo y desaparición de los bandoleros más conocidos como lo son Sangrenegra, Chispas, Desquite, C  o Pedro Brincos, quienes surgieron fruto de la absurda guerra bipartidista que dio inicio desde hace casi dos siglos.

En Colombia –para quien no lo sepa- existen principalmente dos partidos políticos: El Liberal y el Conservador;  la mayor diferencia es que mientras los unos tienen banderas azules, los otros las tienen rojas. Ambos son igual de corruptos, igual de ineficientes, igual de asesinos –ya sea por acción o por omisión- como lo ha demostrado la historia de este territorio.

A mediados del siglo XX, la violencia entre seguidores de ambos partidos se intensifico y el gobierno conservador de la época –en complacencia del clero- permitieron una campaña de exterminio liberal que impulsó la creación de bandoleros campesinos que inicialmente defendían sus territorios y familiares pero que posteriormente iniciaron ataques salvajes y desmedidos contra campesinos y terratenientes del partido contrario creando un círculo vicioso de venganzas y masacres.

En este excelente ensayo, los autores no solamente desentrañan este periodo que abarca un poco más de dos décadas y que se le denominó, La Violencia –como si se pudiera denominar así un solo periodo en nuestra  historia  tan llena de violencias-  sino que dan indicios de lo que pasó en el pasado, de lo que ocurre en nuestro presente y lo que ocurrirá en el futuro en caso de no aplicar los correctivos necesarios.




Podría decirse que las principales causas de estas ‘violencias’, de los orígenes de estos bandoleros se sustentan en varios pilares a saber: En un abandono estatal a ciertas regiones del país lo cual trae como consecuencia la pobreza,  la ignorancia y la violencia en una tierra sin dueño y la creación subsecuente de grupos de autodefensa que derivan en nuevos ciclos de guerra.

Otro punto importante es la sevicia con que las clases políticas han manejado el país a lo largo de varias décadas. Conservadores y Liberales han fracasado por completo y sumido a este país en un atraso significativo y su papel ha sido vergonzoso en la historia del país.

Basta con ver como su ‘odio’ partidista se hacía un lado cuando los dirigentes de ambas colectividades se repartieron el país como si fuera un pastel  en el Frente Nacional o el uso que le dieron a los bandoleros, al usarlos primero como herramientas para conseguir votos para luego renegar de ellos y repudiarlos como asesinos y criminales.

Lo triste es que así fue en el pasado sucede igual en el presente. Políticos y asesinos parecen destinados a permanecer unidos en pactos macabros en búsqueda del poder, y si ayer lo hacían gamonales locales quienes ofrecían su protección a bandoleros  a cambio de votos o de eliminar a su competencia, hoy se dan entre políticos y paramilitares quienes firman documentos en donde planean “la refundación de la patria”.

Combatir únicamente la violencia con la violencia no ha resuelto nada en el pasado y no lo hará ahora. Las soluciones a los problemas de la nación son muy graves y para subsanarlos se requieren de soluciones a largo tiempo. Se tienen que sanar las heridas de guerra, de esta guerra que vivimos ahora como de las anteriores. Hay que parar el ciclo de violencia porque sino los guerrilleros de ahora serán reemplazados por nuevos maleantes que tendrán sus mismos orígenes de venganza, ambición y pobreza.

Si Colombia quiere cambiar su destino de repeticiones absurdas debe existir un cambio. Un cambio real que abarque la política, la reforma agraria, la educación; el comprender que el problema no consiste en un grupo de rebeldes que un día les dio por irse al monte a echar bala sino que tiene orígenes en la pobreza y en la violencia y si se desea  cambiar esta situación no se debe recurrir  solamente a la fuerza militar sino que el Estado debe hacer presencia verdadera y efectiva en todas las regiones de la nación.

Por desgracia, en este momento no existe nadie en este país interesado en realizar este cambio, sino en mantener un status quo obsoleto e ineficaz que en nada cambiará la situación que hemos vivido hasta ahora. Solamente me queda citar al poeta Gonzalo Arango quien escribió una elegía al bandolero ‘Desquite’:

Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montaña: ¿No
habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus
hijos, los haga dignos de vivir?
Si Colombia no puede responder a esta pregunta,
entonces profetizo una desgracia:
Desquite resucitará,
Y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y
lágrimas.