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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Libros leídos 2015- Virus de Alvaro Vanegas


Título original: Virus
Editorial 531
280 páginas

Sinopsis: El apocalipsis estalla. En todas partes la gente se comporta de manera muy extraña y se atacan unos a otros sin motivo aparente. La muerte parece estar acechando en cada esquina, las comunicaciones colapsan, desplazarse se hace casi imposible y sobre la humanidad entera se cierne la bruma de la fatalidad, la posibilidad real de que el mundo, tal y como lo conocemos, llegue a su fin.

Iván, un exitoso banquero; Camilo, un ladrón de supermercados; Martina, una adolescente huérfana que acaba de dar su primer beso; y Azul, un perro callejero que no conoce el miedo, se unen en la búsqueda de Ximena, la esposa de Iván, quien tiene varias sorpresas aguardando, entre estas, que podría ser la clave para detener el caos reinante.

Los zombies son sin duda uno de los monstruos favoritos de todos los tiempos. Nadie imaginó nunca que esta historia de la mitología haitiana cogería tal fuerza que se convertiría en un referente actual de la temática del horror. Ahora es normal ver películas, series, libros y comics protagonizados por los no muertos o caminantes.

La temática zombie ha sido poco tratada en la literatura colombiana con algunas excepciones como la novela corta Muérdeme suavemente de Fernando Gómez y Ellas se están comiendo al gato de Miguel Ángel Manrique que si bien abordan este tema no lo hacen con la profundidad y fuerza de Alvaro (sí, el nombre es sin tilde) Vanegas, en la que es para mí la mejor historia de zombies que se ha escrito hasta el momento en Colombia.

Pero vamos desde el principio. Si algo caracteriza las historias de zombies, más allá de los muertos que se levantan de las tumbas y están sedientos de sangres y vísceras son los pobres desafortunados que tienen la desgracia de sobrevivir. En este relato los personajes están muy bien estructurados con los que el lector puede verse fácilmente identificado.

Por un lado tenemos a Iván, el protagonista, un hombre normal sin nada que lo distinga por encima de los demás quien busca en medio del fin del mundo a su esposa Ximena, la cual detrás de una aparente dulzura esconde un poco de sadismo fácilmente palpable con la aparición de las criaturas. A su lado están  Azul, un fiel perro callejero, Camilo, un cínico ladrón de supermercados y Martina una adolescente traumada.

A pesar de que los personajes son pocos están tan bien construidos que son suficientes. Una de las cosas que más me gustaron de esta historia es que el autor no juzga ninguno de los actos de sus protagonistas como ocurre con otros escritores, simplemente los deja hacer, mostrándonos en ocasiones por medio de flashbacks la razón de sus acciones.

Junto a ellos la gran protagonista de esta historia es la ciudad. A pesar que el autor no quiso situar la acción en Bogotá, en cada una de sus páginas se respira el aire de, si no la capital, por lo menos una ciudad colombiana. La urbe deja de ser el refugio de todos para convertirse en la tierra de nadie, repleta no sólo de monstruos sedientos de carne sino de lunáticos, asesinos, sombras y trampas a la vuelta de la esquina.

Pero hablemos de los monstruos que supongo es lo que más le interesa a más de un lector. Virus adopta la figura del zombie rápido y fuerte adoptada por películas como 28 días después y que van en contra de lo que había planteado George Romero en sus primeros filmes. No podría decir que esto es bueno o malo, simplemente es algo diferente.

Lo que sí debo alabar de este libro son los sutiles cambios que da al zombie corriente como que muchas personas se infectan a través del aire (“¿Qué huele tan raro?” son sus últimas palabras), que las bestias conserven un dejo humano o que su punto débil no sea el cerebro sino el corazón.

A pesar de que se trata de un relato zombie, la historia no cae en los lugares comunes del gore. Cuando es necesario mostrar sangre lo hace sin escatimar en descripciones, pero evitando lo vulgar y lo sangriento por sí, cosa que beneficia enormemente al desarrollo de la historia.

Ahora bien, el ritmo de la historia es maravilloso. Rápido, vertiginoso, sin contemplaciones, con un ritmo ágil y fácilmente digerible, pero a la vez cuidado, cuando se debe matar a un personaje –así sea importante dentro de la trama-  lo hace rápido, sin compasión, al igual que como ocurriría en un apocalipsis zombie, o en una guerra, o en la vida misma.

Alvaro Vanegas, se confiesa como un amante de las letras del Maestro del Terror, Stephen King, muchas de sus historias están imbuidas de su espíritu. Sin embargo, a lo largo de su proceso he podido observar que ha ido desarrollando un estilo propio, depurado, y ha sabido adaptar a su entorno sus propias pesadillas. Les recomiendo a ojo cerrado este libro y quedo a la espera de nuevas letras de este autor.


El autor con una de sus lectoras.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Libros leídos (12)- Revival de Stephen King

Título original: Revival
Sello: Plaza y Janés
413 páginas



«Al menos en un sentido nuestras vidas son ciertamente como las
películas. El elenco principal se compone de la familia y los amigos.
Los actores son los vecinos, los compañeros de trabajo, los profesores y los conocidos.
[...]
»Pero a veces entra en nuestra vida una persona que no encaja en ninguna de estas categorías.
[...]
»Cuando pienso en Charles Jacobs -mi quinto en discordia, mi agente del cambio, mi maldición-, se me hace imposible creer que su presencia en mi vida tuvo que ver con el destino.»


Cuando el pequeño Jaime Morton ve una sombra que se alza misteriosa sobre sus soldados de juguete no se imagina que conocerá a un hombre, Pastor para más señas, que lo llevará por los caminos misteriosos y prohibidos de la electricidad y los límites de la vida y la muerte.

Revival es la nueva novela de Stephen King que ha sido publicada en español (en inglés lo más reciente es Finders Keepers, continuación  de Mr Mercedes) y que viene a ser desde Duma Key (para mí, su mejor novela de este siglo) su vuelta al terror en estado puro.

Y no nos engañemos, aunque las obras anteriores no estaban mal, King había dejado un poco el género que lo hizo tan famoso escribiendo sobre otras temáticas como ciencia ficción (22/11/63 y la Cúpula), novela policíaca (Mr Mercedes) y algunas con tinte sobrenatural a pesar de no explayarse con el terror (Dr Sleep y Joyland) y se le extrañaba de vuelta en el territorio en que es rey.

Desde la dedicatoria deja en claro sus intenciones: En ella agradece a escritores como HP Lovecraft, Mary Shelley, Bram Stoker y Peter Straub por ‘haber construido su casa’, y cuya influencia será notable en esta historia donde dioses oscuros,  resurrecciones, vida artificial y aquellas cosas que no deben ser nombradas están a la orden del día.

Sin embargo vale la pena aclarar algo. A diferencia de su hijo Joe Hill quien en su novela Nos4a2 lleva un ritmo frenético y salvaje  buscando  sorprender y asustar en cada página; King sabe manejar mejor los ritmos y es más pausado con su trama. Podríamos decir que ese es uno de los rasgos de las últimas novelas del Maestro, quien se preocupa más por construir un ambiente que por causar susto e inquietud constante en el lector.

Esto se ve reflejado en la historia. En ella seguimos la vida de Jamie Morton desde que tiene seis años hasta los cincuenta casi sesenta, y cómo su camino se cruza constantemente con Charles Jacobs (En un principio Pastor y luego…) con quien comparte sueños, obsesiones, adicciones y pérdidas hasta el frenético final donde sus sendas  se convertirán en una sola.

¿Y el terror? Está presente, sin duda alguna. Cada vez que este par se encuentran uno sabe que algo va a pasar, es una sensación incómoda que se instala en el lector y que va creciendo de a pocos hasta que lo inevitable ocurre. Lo horrible está maravillosamente presentado desde una tragedia terrible pero posible, hasta la osadía de querer transgredir los límites de lo humano.

Quienes son fieles lectores del Maestro saben que su gran talón de Aquiles son sus finales, a veces muy precipitados, otros insatisfactorios, pues bien, en esta novela, podemos ver uno de sus mejores finales (mi favorito sigue siendo el de Cementerio de animales pero este no anda demasiado alejado), donde la desesperanza y el terror son los invitados de honor de este festín.

Encontrarse con Stephen King es como esa cita anual que tenemos con una película de Woody Allen o encontrarse con ese viejo y querido amigo al que por cosas de la vida solo nos encontramos una vez al año. A veces, sus historias nos encantarán, otras no tanto, pero sin duda pasaremos un gran rato y nos preguntaremos dónde había estado metido el resto del tiempo.



No los escucho gritar lo suficientemente alto......

martes, 29 de septiembre de 2015

Libros leídos (11) – Así es como la pierdes de Junot Díaz



Título original: This is how you lose her
Sello: Literatura Mondadori
207 páginas

Sinopsis: Así es como la pierdes es un libro sobre mujeres que quitan el sentido y sobre el amor y el ardor. Y sobre la traición porque a veces traicionamos lo que más queremos, y también es un libro sobre el suplicio que pasamos después –los ruegos, las lágrimas, la sensación de estar atravesando un campo de minas– para intentar recuperar lo que perdimos. Aquello que creíamos que no queríamos, que no nos importaba.

Este podría ser un libro de amor, pero no hay amor; de sexo, pero el hambre de sus protagonistas no se sacia con él ni con la cantidad de mujeres con que se acuestan; de lo infieles que pueden ser los latinos, pero el tufillo triste del inmigrante y que está presente a lo largo del libro es universal y no se remite a una sola región, aunque quizá exista diferentes maneras de expresarlo.

Una amiga me lo recomendó mientras me decía que una de las conclusiones que le había dejado estos cuentos es que nunca se metería con un dominicano pues al parecer todos son perros… y no negaré que en estos nueve relatos esa es la constante (a excepción de uno que está contado desde el punto de vista femenino) pero me parece que reducir el contenido de este libro de Junot Díaz a esto es un poco injusto.

Comencemos por decir que la mayoría de relatos están protagonizados por Yunior (alter ego del autor) y la relación de él, y los hombres que lo rodean (como su papá y su hermano) con las mujeres. Para Yunior, inmigrante dominicano, al final los nombres de ellas, sus rostros y su cuerpo pierden importancia, recordará eso si el culo de una, los rizos de la otra, aquella vecina cuarentona que fue su amante durante su adolescencia, pero las irá reemplazando una después de otra porque sí, porque así es la vida, porque era inevitable engañarla y conseguir una o varias más.

A través de los ojos de Yunior vemos a esos Estados Unidos que no se nos muestra en las películas: Un país frío, duro, hostil. Un lugar donde la nostalgia por la tierra perdida, por los recuerdos de un pasado remoto se confunde con la nieve y un presente que no importa mucho más allá de las amantes que se convierten en ruedas de cambio.

Otro de los pilares de la historia es su familia. Entre relato y relato vemos cómo es su familia: El padre infiel y déspota y el hermano que se está muriendo de cáncer pero mujeriego y cínico, que habrán de forjar el carácter del protagonista y su relación hacia las mujeres, y la madre, fuerte, terca, quien se echa a hombros la responsabilidad de mantener a esa familia unida sin importar cómo o qué deba hacer.

Releo mis párrafos anteriores y pareciera que estuviera narrando una tragedia horrible y es posible que esté dando la impresión equivocada. La narrativa de Junot Díaz es relajada, alejada de dramatismos innecesarios, donde lo que se ve palpable una fina ironía hacia el tedio del amor, un recuento ameno por el hermano que se muere y prefiere hacerlo a su manera terca y orgullosa, rodeado de mujeres a las que no ama, que recibir ayuda.

Es esa maestría a la hora de contar relatos de Díaz, ganador del premio Pulitzer del 2008 con su novela La maravillosa vida breve de Óscar Wao, que nos hace leer la novela sin juzgar a nadie cuando sería tan fácil hacerlo. Es contemplando esa prosa despreocupada, en cierto sentido alegre, que comprendemos que los hermanos se mueren, las mujeres se pierden y la vida te cambia para siempre cuando decides ser un extranjero y eso está bien o quizá no, pero en cierto sentido es inevitable.


En un principio decía que el relato no trata sobre el amor, ni sobre el sexo o la inmigración, ni siquiera trata sobre Yunior. La novela trata sobre esas mujeres que se pierden. Sobre Nilda, Alma o Miss Pura, o tantas otras que aparecen en este libro, el amor que se vertió sobre ellas, la fortaleza de sus almas y la maravilla de sus cuerpos, la idiotez que se comete al dejarlas ir para luego conseguir otra igual de fabulosa a la que se le romperá el corazón o ellas lo harán con él. El libro trata de cómo nuestras vidas viven bajo la sinfonía permanente del influjo femenino y como orbitamos en torno a él una y otra y otra y otra vez.



Junot Díaz.

martes, 20 de septiembre de 2011

(31) Libros leídos. Tokio Blues de Haruki Murakami: Amor y muerte escritos en un pétalo de cerezo

Al llegar a Alemania por un viaje de negocios, Toru Watanabe escucha la canción de los Beatles, Norwegian Wood, la cual le trae recuerdos de un antiguo amor, Naoko, quien en el colegio fue novia de su mejor amigo, Kizuki , el cual un día, y sin dar ninguna explicación, se suicida. Al ritmo de esa canción, Toru se sumerge en esa etapa dolorosa pero feliz de su juventud.




Nunca había leído nada de ningún autor japonés. Mi mayor acercamiento con la literatura oriental era a través de la lectura de mangas, pequeñas obras de arte, algunas las cuales no tienen nada que envidiarle a cualquier escrito pues retratan magistralmente diferentes aspectos de la humanidad y dudas existenciales.
Por desgracia, tampoco soy muy asiduo a la poesía, siempre he sido más de novela y de cuento; mi acercamiento a este género se reduce a unos pocos poemas que me han gustado y a escribir yo mismo algunos cuando estoy o muy triste o muy ebrio. Menciono esto para decir que tampoco he tenido un acercamiento a la poesía nipona que tiene su mayor expresión en los haikus, versos que en su mínima expresión son capaces de diseñar hermosos paisajes y situaciones.
Siempre he pensado en el japonés como un ser que se fija hasta el último detalle, en la minucia. Lo hace de manera obsesiva, compulsiva pero el resultado siempre es hermoso. Pienso en los haikus, en el cuidado que dispensan en esos árboles en miniatura que son los bonsáis, en sus tazas con grabados complejísimos, en sus mujeres con esas zapatillas casi diminutas…..
Por esta razón y a pesar de ser un fanático del manga y animación o animé japonesa, me acerqué con un poco de precaución a la obra del célebre escritor japonés, Haruki Murakami. Varias personas me lo habían recomendado pero siempre que iba a la biblioteca, sus libros estaban reservados hasta que finalmente pude dar con la obra que tuve el placer de leer: Tokio Blues.
Los estereotipos son una predisposición verdaderamente absurda: Decir que todos los colombianos somos narcotraficantes, que los gringos son unos estúpidos analfabetas e incultos, que los europeos son unos xenófobos y que los asiáticos son unos cuadriculados obsesivos y aburridos es caer en lugares comunes demasiado obvios. Continuamos con ello porque supongo que al hacerlo nos sentimos superiores a aquellas personas que encasillamos. Confieso que llegué a este libro un poco prevenido, pensando que me iba a encontrar con personajes cuadriculados, inflexibles y que sólo vivían para trabajar. Qué equivocado estaba.
Tokio Blues es un libro que habla del amor. Del amor en el recuerdo, en las palabras, en las caminatas silenciosas, en un aroma que nos trae a épocas diferentes, en conversaciones que se atesoran para el futuro, en canciones que hoy tarareamos pero que mañana habrán de traernos el recuerdo fugaz y casi olvidado de quienes amamos. Nos habla del amor y la muerte como reversos de una misma moneda. Es en definitiva, un libro muy hermoso.
En contra de mis prevenciones iniciales, el protagonista principal, Toru Watanabe es una persona con la que uno se puede identificar fácilmente. Es un estudiante universitario lleno de dudas, pero decidido a seguir su camino. Es una persona que comete errores, pero sus palabras, sus pensamientos y sus acciones despiertan la simpatía del lector.
Murakami pareciera que hubiera leído mi mente, pues se ríe de los prejuicios y crea un personaje compañero de piso de Toru al que se le conoce como Tropa-de-Asalto, el cual tiene todos los defectos de los estereotipos llevados al extremo, caricaturizándolos y siendo causante de muchas risas por mi parte al leer el libro.
                                  Naoko y Toru, un amor que vivirá a través de los recuerdos

En ese Japón de los sesenta todos están en una constante búsqueda. Toru busca su lugar en el mundo, Naoko intenta salir del hoyo oscuro de la depresión, su amigo Nagasawa cree encontrar una respuesta en el hedonismo, Midori a través de su optimismo y alegría sin importar los problemas. Sin embargo, la muerte, por medio del suicidio ronda a todos los protagonistas, en los silencios, en las conversaciones; no hay que olvidar que son orientales, quizá si fueran occidentales hallarían respuesta en una vida sin sentido, en un nihilismo como el  de un Horacio Oliveira de Rayuela o un Tomás de La insoportable levedad del ser, y aún peor, ellos son casi adolescentes y creen que la respuesta se puede hallar en el dulce silencio de la muerte.
Pero más allá de eso me gusta el concepto del libro, su base de partida. Creo que quien no ha amado, no ha vivido de verdad. Todos los humanos guardamos en nuestro corazón momentos de ternura junto a otra persona, de caminatas, de cenas románticas, de abrazos y de besos, momentos especiales que se atesoran en el recuerdo y cuando llega el momento de la separación (porque siempre hay un momento en que todo acaba), esa persona inevitablemente va abandonándonos y difuminándose lentamente, su sombra nos va dejando porque si siguiera siempre con la misma intensidad no podríamos seguir adelante con  la vida. Pero siempre habrá una canción, una comida, una foto, un olor, una palabra, que nos recuerde esos momentos, a ese ser, y nuestro espíritu se transporta a esa época maravillosa y trágica en donde  vemos a esa persona que ya no existe cerca a nosotros y creemos que tan sólo con estirar nuestra mano podremos tocarla y obtener de nuevo su sonrisa… y ese momento será especial triste y feliz a la vez, pero sólo nuestro y vivirá para siempre en nuestro interior.
A pesar de todo el relato es sumamente japonés. Respira aire nipón hasta la última letra, lo cual no es malo, pero no dejo de imaginarme al gran Haruki Murakami como un criador de bonsáis de las letras, como un poeta de haikus en prosa. Su libro es en verdad precioso, no le hace falta ninguna letra, no le sobra ninguna página. Es sencillamente una obra de arte y uno de los mejores libros que he leído este año.
Imprescindible.
PD
En el libro, el protagonista y su amigo Nagasawa comparten el gusto por el libro de F. Scott Fitzgerald, ‘El gran Gatsby’ y como además había visto al mismo Fitzgerald en la gran última película de Woody Allen, Medianoche en París, no pude evitar alquilar en la biblioteca y leerme a

(32) El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald.
En el Nueva York de la depresión poco a poco va surgiendo la figura enigmática de Jay Gatsby que organiza fiestas de gran renombre donde se reúne toda la crema y nata de la sociedad estadounidense, quienes intentan desvelar el secreto del origen de su anfitrión. Poco a poco el lector irá averiguando de dónde ha salido este misterioso personaje y descubrirá de lo que es capaz de hacer por amor.
Muchos críticos consideran este libro como una de los grandes clásicos de la literatura norteamericana del siglo pasado. Debo confesar que aunque me parece un muy buen libro, en especial la segunda parte ya que al inicio le cuesta un poco al autor despegar la obra –demasiadas fiestas ;) -, no me atrapó del todo. Quizá porque la sombra de Tokio Blues es demasiado larga o porque sencillamente hay mejores escritores gringos a mi juicio como Hemingway, no me pareció el gran clásico de quien todos hablan. Pero que no se malinterprenten mis palabras, es un libro altamente recomendable, a mi parecer, Jay Gatsby, es uno de los grandes personajes de la literatura y al leer hasta el final uno no puede menos que considerarlo como ‘El gran Gatsby’. No se me ocurre un mejor libro para que Watanabe se pueda sentir identificado………….